Maricarmen nunca volverá a la que fue su casa, de la que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre al no poder hacer frente al precio del alquiler que le requería la empresa propietaria del inmueble en el que había residido durante los últimos 71 años. Ayer, la anciana de 87 años, que permanecía en el Hospital Gregorio Marañón desde su desalojo en Madrid, fallecía dejando desolados a los acampados en la Puerta de Sol y otros puntos de España, donde las protestas por la gravísima crisis de la vivienda prosiguen aún con más fuerza.
Convertido en símbolo, el caso de Maricarmen, sacudido ahora por su muerte, ha desatado también un aluvión de vigilias y actos de homenaje en su memoria, como los altares improvisados con velas y mensajes emotivos que han llegado también a las puertas del inmueble del que fue desahuciada, donde los propios vecinos no dejan de expresar su conmoción y su pesar por la muerte de la octogenaria, como informa Noticias Cuatro.
“Que se muriera Maricarmen no lo esperábamos, pero hay muchas Maricarmen antes de Maricarmen y esperemos que no haya muchas después”, destacaba una vecina ante nuestras cámaras, reivindicando la lucha que se inició con su desalojo y que ahora no deja de coger fuerza e impulso, avivada en la indignación por la que muchos consideran como una muerte que se podía haber evitado, denunciando que los últimos acontecimientos sometieron a la anciana a un estrés y una presión que, con desahucio incluido, nadie debería vivir.
“Una mártir; un ejemplo”, señala con contundencia otra vecina, mientras en el lugar, –en las inmediaciones de la madrileña calle Antonio Sainz de Baranda–, en el trasiego constante de personas hay quien se detenía sin poder contener las lágrimas. “Ayer, cuando escuché la noticia… fue realmente duro porque jamás pensé ver esto en España”, expresaba una ciudadana latinoamericana, sin poder romper en llanto.
“Todo el mundo tenemos derecho a tener una vivienda y a vivir como se debe vivir”, recalcaba también una mujer mayor, haciendo resonar un reclamo desesperado que se propaga por las calles.
Tras lo ocurrido, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid ha convocado una gran marcha en su memoria que partirá desde el corazón de la capital, donde permanece instalada la acampada de la Puerta del Sol, y que culminará en el inmueble del que fue desahuciada. Fijada a partir de las 20:00 horas, se espera una gran asistencia para rendirle tributo y persistir en una lucha a la que ella misma llamó desde el hospital.
“No lo he logrado, –defender mi casa–, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, dijo, y la lucha continuará, aún con más fuerza, en un grito contra la crisis de la vivienda que se propaga por España.
Como esta marcha, en distintos rincones del país se sucederán réplicas de la misma honrando la memoria de la octogenaria, de la que ahora se despiden entre el duelo, la tristeza, la conmoción y la indignación.