72 horas después del terrible accidente ferroviario de Urda (Toledo) que ha costado la vida hasta el momento a 69 personas y centeneras de heridos, Nacho Abad ha comunicado en directo en ‘En boca de todos’ la triste noticia de la confirmación del fallecimiento de nuestro compañero y periodista de ‘¡De viernes!’, Raúl Triguero.
El presentador ha cogido aire y ha explicado algo que por deseo expreso de la familia llevaba dos días asimilando en silencio y que potenció su emoción durante la mañana del 28 de octubre, el fatídico día en el que un tren AVE impactaba contra un tren Iryo a 200 km/hora provocando el mayor accidente ferroviario de la historia con cientos de víctimas.
“Desde el mismo miércoles sabíamos que nuestro compañero Raúl González Triguero, de 43 años, había desaparecido. Raúl era periodista y trabajaba en Mandarina, la productora en la que trabajo yo, aunque mi trabajo se desarrolla en Cuatro. Él trabajaba en Mandarina y en el programa ¡De viernes!, de Telecinco.
Hablo de él en pasado porque hace apenas unos minutos le han comunicado a su familia que ha fallecido.
Raúl desapareció el miércoles. Viajaba en el AVE, en el vagón ocho, asiento 5B. Es decir, iba en el primer vagón del tren, el más afectado.
Desde el primer momento, por el pinganillo que llevo en el oído, empecé a escuchar mensajes como estos: ‘Ha desaparecido Raúl. No lo digas. La familia todavía no sabe bien qué ha pasado. No lo digas. Raúl ha desaparecido. Vamos a dar un tiempo a la esperanza. No comentemos nada’.
Tuve algún desliz durante el programa. En un momento dado, llegué a decir que iba a contarles la historia de un compañero que parecía haber aparecido. ¿Por qué? Porque, de repente, nos llegó la noticia de que lo habían atendido en un centro de salud. Alguien había llamado a su familia para comunicarles que sí, que lo habían atendido.
Y entonces, de repente, se nos alegró el corazón. Pensamos: ‘Joder, está vivo. Le ha pasado algo, pero está vivo. Lo han atendido’. Empezamos a buscarlo, a perseguir la información de centro de salud en centro de salud, aferrándonos a aquella posibilidad.
Quiero contarles algo que considero importante. Quiero reconocer públicamente el trabajo de mi empresa, de sus responsables y de mis compañeros, que han estado acompañando a esa familia todos los días, a todas horas, durante cada minuto de esta angustiosa espera.
Porque esta es una empresa en la que hay seres humanos; una empresa en la que no se señala, sino que se arropa. Y quiero hacer ese reconocimiento a Santi, a Jorge, a Victoria y a todos los que han acompañado a la familia, a todos los que les han dado calor, los han escuchado y han estado a su lado en los momentos más difíciles.
Por la tarde, Begoña, una de mis jefas, me escribió y me dijo: ‘Nacho, por favor, échanos una mano. Raúl González Triguero. Los datos son estos. Este es su DNI. Dinos si ha fallecido o no. Dinos si está vivo o no. Dinos si podemos localizarlo en algún sitio’. Durante las horas siguientes, el equipo de esta productora fue de centro de salud en centro de salud, de hospital en hospital, de tanatorio en tanatorio y de comandancia en comandancia, pidiendo ayuda, intentando encontrar respuestas.
Yo hablaba con mis compañeros por las noches. Les preguntaba: ‘¿Sabemos algo ya?’. ‘No sabemos nada’, me respondían. Y ellos me preguntaban a mí: ‘¿Y tú sabes algo?’. Así íbamos intercambiando información, agarrándonos a cualquier posibilidad. ‘Oye, nos han dicho que hay unas cuantas bolsas con personas que todavía no han sido identificadas. ¿Puedes averiguar si ya las han identificado?’.
¿Podíamos hacer algo para aliviar el dolor? Porque lo que hay detrás de todo esto son corazones rotos. Y no hay nada que pueda aliviar esa angustia mientras no llega una respuesta. La familia no espera otra cosa. Solo quiere saber si Raúl está vivo o muerto. Necesita saberlo. Es una angustia permanente, interminable. Cada segundo es un dolor en el corazón de Marcos, su marido; de Paki, su madre; de Paco, su padre, y de Nora, su hermana.
Y hoy, finalmente, los han reunido y les han comunicado que Raúl ha fallecido. Raúl iba a hacer una entrevista para el programa ¡De viernes!
Me habría encantado poder preparar un vídeo de despedida para él, un homenaje en el que pudiéramos verlo trabajando, disfrutando de su profesión, haciendo aquello que le gustaba.
Yo había coincidido con Raúl en las fiestas de Navidad y de verano que celebramos en Mandarina. Lo conocí, aunque no en profundidad. Pero todo lo que he preguntado sobre él durante estas últimas horas me lleva a una misma descripción: era un tío maravilloso, empático, cariñoso, amoroso, trabajador, con ganas de vivir, sonriente e ilusionado.
Tenía 43 años y ha perdido la vida. Me habría encantado preparar ese vídeo, mostrarles a Raúl en su trabajo, recordar su sonrisa y rendirle el homenaje que merece, pero no hemos tenido tiempo.
Esta noche lo verán en ¡De viernes! Mis compañeros le harán el homenaje que corresponde a una persona con la calidad humana de Raúl. Hasta ahora, nuestra prioridad ha sido respetar el deseo de Marcos, su marido, y de Paki y Paco, sus padres: no hablar públicamente de él hasta tener la confirmación de su fallecimiento.
¿Había alguna noticia publicada en algún medio digital? Sí, hemos intentado contener la información hasta que Paki y Paco nos dieran su autorización.
Paki y Paco, os mando un beso enorme. Marcos, un beso y un abrazo inmenso, de esos que intentan transmitir todo el cariño que las palabras no pueden expresar. Y a ti también, Nora, todo nuestro cariño.
Este es nuestro pequeño homenaje a Raúl. Permítanmelo y discúlpenme".