Tres años después del ataque del 7 de octubre de 2023 de Hamás contra Israel, el cual dio paso a una respuesta demoledora que terminó arrasando Gaza, en territorio israelí las familias de las víctimas siguen reprochando al primer ministro, Benjamin Netanyahu, que no hiciera más por los rehenes. Ejemplo de ello es el caso de Michael. Su hijo murió después de resultar herido y capturado en el festival Nova, durante el ataque que inició todo.
Desde el terreno, para Noticias Cuatro, nuestra compañera Laura de Chiclana ha hablado con él, que nos relata cómo su drama comenzó con una llamada telefónica.
“¿Hola? Papá… Papá, te quiero”, fue lo primero que le dijo al descolgar el teléfono. –“Guy, ¿qué sucedió Guy?, preguntó entonces el progenitor a su hijo, que le contestó: “Me estoy escondiendo en un árbol. Solo quería decirte que te quiero. Y dile a mamá que si pasa algo…”
–“¡Guy, no va a pasar nada malo! ¡No te despidas de nosotros!”, interrumpió entonces Michael, pero luego solo hubo silencio. Fueron esas las últimas palabras que escuchó de su hijo.
“Fue el silencio más fuerte de mi vida”, cuenta ahora, explicando su dolor después de lo acontecido aquel 7 de octubre de 2023.
Su hijo huyó en coche del ataque en el festival Nova con unos amigos, pero fueron tiroteados por Hamás. Herido, escapó y se escondió, pero fue capturado. Su padre, Michael, corrió al lugar para ayudar a su hijo, pero ya era tarde, como lamenta, relatando todo lo sucedido.
“Guy estuvo en paradero desconocido 57 días. Maya, una rehén liberada, me contó que estuvo con él en un hospital de Gaza. Las heridas de bala de mi hijo no fueron bien tratadas. Maya me contó que Guy murió ante ella”, cuenta, transmitiendo el enorme dolor de la familia.
“Secuestraron mi alma”, afirma, roto por la tragedia. “¿Sabes lo que significa vivir más de dos años, sin saber nada de tu hijo? ¿Sabes cómo volvió a casa? Convertido en huesos”, denuncia, mostrando una durísima fotografía en su teléfono móvil.
El 7 de octubre abría una herida en Israel que no puede cerrarse. Después de tres años, las víctimas y sus familias aún siguen sin respuesta.
“Mi Gobierno me falló antes y después del 7 de octubre. No los perdonaré. Emiratos Árabes Unidos y Egipto les advirtieron. Seguiré luchando hasta saber qué ocurrió”, subraya.
No obstante, para Michael ya nada volverá a ser igual: “Cada viernes visito a mi hijo en su nuevo hogar. Espero aprender a vivir con ese dolor por mis otros dos hijos, aunque nunca volveremos a ser la misma familia”, lamenta.
Los ataques del 7 de octubre se saldaron con cerca de 1.200 muertos y unos 250 secuestrados; una matanza que llevo a Israel a declarar la guerra total contra Hamás con una devastadora respuesta que acabó por reducir a escombros la Franja de Gaza. La ofensiva militar, según distintas estimaciones, habría dejado 74.200 muertos.
Ahora, mientras se suceden los actos en recuerdo de los fallecidos, desde organismos como la ONU claman por un alto al fuego “permanente” y una “paz duradera” en Oriente Próximo.