Tras visitar Ceuta, los reyes, don Felipe y doña Letizia, han llegado hoy a Melilla, donde miles de ciudadanos se han acercado a la Plaza de España para recibirlos entre nuevos vítores, aplausos y cánticos.
Sus majestades, que han vuelto a mostrarse muy cariñosos y cercanos con la multitud, saludando y parándose a entablar conversación, han aterrizado en el aeropuerto melillense a las 11:44 horas tras haber pernoctado en Ceuta, algo que no ocurría desde la visita de su bisabuelo, Alfonso XIII.
En torno a las 12:00 horas los reyes hacían acto de presencia en la abarrotada Plaza de España, donde los melillenses congregados han ondeado banderas de España y de Melilla, volcándose con los monarcas, a los que han dedicado aplausos y cánticos de ‘¡Viva España!’, ‘¡Yo soy español, español, español!" y "¡De Ceuta y de Melilla no nos moverán!", entre otros.
En el lugar, donde algunos han esperado varias horas para poder verlos en primera fila y dedicarles incluso algunos obsequios, –incluyendo hasta un retrato–, también se ha podido ver un nuevo gesto de la reina Letizia con los más pequeños, llegando a coger en sus brazos a un bebé mientras Felipe VI dedicaba también muestras de apoyo y cariño a los allí presentes.
Junto a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, los reyes han estado acompañados en su recibimiento por el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, –quien le ha entregado el bastón de mando a Felipe VI–, y la delegada del Gobierno, Sabrina Moh Abdelkader, fuertemente abucheada a su llegada.
Tras el baño de multitudes en la plaza, sus majestades han saludado también a la corporación municipal, mientras ya en la Asamblea de Melilla han arrancado la reunión de trabajo con Imbroda, las autoridades locales y la cúpula de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de la ciudad autónoma.
Tras pasar por el Salón Dorado para recibir la Llave de Oro de la ciudad en un acto con unas 60 personas, y después de la firma en el Libro de Honor de la ciudad, durante la tarde la agenda la protagoniza la visita al colegio público Pintor Eduardo Morillas, ubicado en un barrio residencial muy poblado de Melilla.
La histórica visita finaliza con un acto con unas 400 personas, entre autoridades y representaciones de la sociedad melillense, donde el rey, como hiciese ayer en Ceuta, quiere hacer constar la defensa de la integridad territorial de España, recordando a Marruecos que la relación de vecindad se basa en el respeto y la buena fe.
“El Reino de España —y la UE misma— tiene la voluntad y la responsabilidad de mantener una buena relación de vecindad con el Reino de Marruecos; de provecho y progreso para ambos lados de la frontera. Esa relación ha de estar basada y sostenida siempre en la confianza y el respeto mutuos, y con el objetivo de promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales. Esto es deseable y, lo creo necesario. Hacerlo posible exige buena fe por ambas partes. España, por su lado, tiene el firme propósito de seguir haciendo cuanto esté en su mano para que así sea, pero siempre a partir de los principios que acabo de mencionar”, defiende el rey.