Nuevo fenómeno en redes sociales que consiste en ejecutar ejercicios rítmicos, de impacto, para reducir el abdomen en más de cinco centímetros. Una práctica de origen asiático que plantea muchas dudas. La rutina la repiten usuarios de las redes sociales por todo el mundo con más o menos resultados, como recogen en ‘Noticias Cuatro’. Ya se ha viralizado y muchos expertos advierten de los riesgos de este reto cuyo objetivo es perder peso.
Con música machacona y vertiginosa y con movimientos repetitivos y compulsivos, los usuarios buscan divertirse y, también, adelgazar en sus propias casas o en los gimnasios. La base de este rato es repetir sin descanso estos movimientos, como mínimo, durante 10 minutos.
Como en la mayoría de los retos virales, estos ‘trend’ pueden generar problemas en nuestra salud.
Por eso, los expertos advierten de sus riesgos. Uno de ellos es el fisioterapeuta Víctor Hernán que recalca que estos ejercicios pueden provocar una sobrecarga lumbar, en los aductores, en tendones, en estructuras y articulaciones como la cadera, puede acabar en una lumbalgia y “no derrite mágicamente la grasa que hay en la cintura”.
La rutina se está repitiendo por todo el mundo y se ha viralizado en una zumba oriental cuyo objetivo es perder peso. Por su parte, algunos monitores de gimnasio y de baile defienden esta rutina. Una de ellas es Virginia, monitora de gimnasio, que defiende este tipo de ejercicio siempre guiado por un profesional.
“El principal beneficio es el cardiovascular, quema calorías a tope y también tonifica piernas y glúteos. Yo lo que creo es que estos bailes al salir de clase estás muy bien porque reduce el estrés”, defiende la experta.
Sin embargo, ella misma también encuentra inconvenientes y errores a este reto: “Por ponerle alguna pega, esto lo que hace es trabajo cardiovascular y totalmente divertido, pero vamos que hay que complementarlo con algo de fuerza”.
Hay que recordar que las enfermedades cardiovasculares (ECV) siguen siendo la principal causa de muerte en todo el mundo, lo que hace que las estrategias de prevención accesibles sean más importantes que nunca. Las actividades aeróbicas como caminar a paso ligero, trotar, andar en bicicleta y nadar son bien conocidas por ayudar a prevenir las ECV.
El entrenamiento de resistencia (ER), también conocido como entrenamiento de fuerza, está menos establecido. Consiste en ejercitar los músculos contra una fuerza, como el peso corporal, pesas libres, bandas de resistencia o máquinas.
Las directrices actuales recomiendan al menos dos días de entrenamiento de resistencia a la semana y 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada a vigorosa.
También hacen hincapié en limitar los comportamientos sedentarios, incluido el tiempo prolongado frente al televisor, que ahora se considera un factor de riesgo independiente para las enfermedades cardiovasculares.