Nueve personas han perdido la vida en un accidente aéreo que acabó estrellándose en el suelo de Florida, dando lugar a un cráter en llamas que no pasa desapercibido. Todas las hipótesis continúan abiertas mientras que los investigadores siguen recabando pruebas sobre lo que le puso pasar exactamente el avión. Noticias Cuatro explica la última información sobre el caso.
Por el momento, se ha conocido que el avión que despegó desde Austin con destino a Las Bahamas hasta que en un punto del camino, los pilotos empezaron a comunicar a control que había problemas en la aeronave producidos por una acumulación de hielo, una pista para las autoridades que les permitiría averiguar si ese es el motivo por el que el jet se acabó estrellando a pocos metros de la residencia de Mara Lago de Donald Trump.
El avión "estaba rompiéndose" en el aire antes de estrellarse en Florida, donde el impacto obligó a evacuar a unas 400 personas, en su mayoría hispanos, según detallaron este lunes autoridades federales y locales.
En su interior viajaban nueve personas: un empresario y su familia, la cuidadora de los niños, una pareja de amigos a los que invitaron y el piloto y la copiloto, Nathalia Gadelha Filgueiras, de tan solo 20 años.
Nacida en Estados Unidos en el seno de una familia brasileña residente en Florida, Filgueiras trabajaba como copiloto para Upper Jets, una compañía de vuelos privados con sede en Fort Lauderdale. Según contó su madre, llevaba nueve meses trabajando como piloto comercial y estaba a punto de cumplir 21 años, el próximo mes de enero.
"Le encantaba la libertad. Era completamente diferente ver el mundo desde lo alto", explicó su madre, que recordó cómo su hija disfrutaba contemplando los aviones desde pequeña. Filgueiras se graduó en 2024 en un instituto de Boca Ratón, Florida. Para entonces ya había obtenido su licencia de piloto privado y acumulaba 88 horas de vuelo.
Su madre también habló del orgullo que sentía por la trayectoria de su hija, aunque reconoció que siempre había tenido miedo de que su profesión pudiera acabar arrebatándosela. "Quería que viviese su sueño, pero sabía que su sueño me la arrebataría", declaró al New York Post. "Sabía que un avión me la iba a quitar. Siempre lo supe, pero estaba muy orgullosa de ella. Sé que estaba viviendo su sueño", añadió.
Uno de los elementos clave para reconstruir lo ocurrido en los últimos minutos del vuelo es la grabación entre la tripulación y el centro de control aéreo. En ella se escucha cómo la piloto informa de que el avión está atravesando condiciones de hielo y turbulencias moderadas mientras busca unas condiciones de vuelo más favorables.
"Tenemos hielo ligero y turbulencia moderada", comunica inicialmente a los controladores y solicita ascender de altitud. Pero la situación empeora en cuestión de segundos y la piloto comunica que la aeronave que está perdiendo altura a una velocidad cada vez mayor. "Vamos a estrellarnos contra el suelo", dijo muy angustiada.
En los últimos instantes de la grabación, la tripulación informa de que el avión continúa descendiendo a gran velocidad. La comunicación termina con las palabras "se nos acaba el tiempo" y gritos.