España ha vivido el quinto episodio con caos en las calles en menos de dos semanas. La última ha sido en el centro de Bilbao y ha vuelto a recordar a las imágenes de altercados que se están viendo en Europa, con nuevos saqueos, quemas de contenedores y automóviles y enfrentamientos con las autoridades en un nuevo estallido de tensión, como informa Noticias Cuatro.
Mientras múltiples líderes políticos han clamado contra las escenas de violencia, condenando los actos y llamando a su fin, la situación continúa escalando y las revueltas se replican en varios puntos de España, aunque con motivaciones distinta.
Los primeros disturbios fueron en Pamplona hace 12 días contra un acto convocado por el agitador Vito Quiles. Después, el 21 de octubre, se vivieron por la mañana en A Coruña durante un acto en contra de la visita de Santiago Abascal, y durante la tarde en Avilés.
El sábado, día 24 de octubre, los altercados estallaban en Barcelona, donde jóvenes convocados en redes sociales bajo el hashtag de ‘Blocus’ fueron llamados a incendiar las calles y reproducir protestas como las acontecidas en Francia. Así, durante la jornada se vivieron momentos de gran tensión, con multitud de disturbios y saqueos que dejaron 130 detenidos, siendo la mayor parte de ellos, –76 en total–, menores de edad.
Apenas dos días después, en la noche de ayer, la situación volvía a repetirse, pero esta vez en Bilbao como escenario. Allí, nuevamente, todo empezó contra un acto convocado por Vito Quiles que nunca llegó a celebrarse, dado que él mismo anunció su cancelación por motivos de seguridad.
Pese a ello, la situación siguió escalando, con distintos grupos de encapuchados quemando contenedores y vehículos, saqueando algunos comercios, enfrentando a la Policía e incluso, en algún caso, y como quedó grabado en vídeo, agrediendo a algunos vecinos que les confrontaron para reprocharles su violencia.
En total, en estos últimos altercados fueron arrestadas una veintena de personas en Bilbao tras otra jornada de caos en las calles.
Todas las convocatorias convocatorias acabaron en episodios violentos, pero su naturaleza es distinta, como explica Dani Montero en Noticias Cuatro, quien destaca que en Barcelona se pudo ver, por ejemplo, a alborotadores muy despegados de la política que, esencialmente, buscaban coordinarse para el pillaje.
Sin embargo, hay cuestiones distintas, con la participación paralelamente de grupos muy conocidos por la Policía que patrimonializan muchas veces manifestaciones perfectamente legítimas, actuando encapuchados y generando disturbios cuando la gente pacífica se marcha a su casa.
Entre ellos estarían grupos como GKS o personas que están muy vinculadas a movimientos de ultra izquierda que tienen que ver con el fútbol, como Indar Gorrri o Herri Norte, según señala.
En este sentido, las diferencias entre los distintos disturbios vividos en las últimas semanas también se aprecian en los enfrentamientos con la Policía. En Barcelona lo que se vio, explica Montero, fue básicamente un correcalles con grupos intentando evitar a la Policía y generar una ocasión de oportunismo para entrar en las tiendas que habían seleccionado sin que hubiera seguridad en ese momento para llevarse lo máximo posible.
Sin embargo, lo que se vio ayer en Bilbao son tácticas de lucha callejera perfectamente estudiadas, con secuencias en las que se les vio tumbando en dos minutos varios contenedores, cogiendo todos los vidrios, haciendo una cadena humana para dárselas a quienes estaban en primera fila contra la Policía y disgregándose después por el centro de Bilbao. Todo mientras intentaban separar a los agentes, generar barricadas y mantener el conflicto que es para ellos esa idea política, a diferencia de lo que se buscaba en Barcelona.
Por otro lado, otro elemento destacable es la cantidad de menores arrestados. Por esa condición, solo se les puede tener detenidos 24 horas, siendo la Fiscalía la que tenga que tomar medidas.
En Barcelona se marcharon todos a casa y ahora tienen que ir apareciendo poco a poco para que la Fiscalía determine las cautelares. Seis de ellos han pasado ya a un centro de internamiento y 20 tienen una prohibición de volver a manifestarse, mientras que para que haya una responsabilidad civil primero el Ayuntamiento o los afectados tienen que iniciar un proceso.