Casi tres décadas después del origen del llamado caso Bar España, los juzgados de Castellón ha comenzado este viernes el juicio contra 11 personas acusadas de difundir durante años el bulo que atribuía a políticos con cargos públicos, funcionarios y otras personalidades su participación en una supuesta trama de pederastia con base en un bar de Benicarló. El periodista de Noticias Cuatro, Dani Montero, analiza en plató lo que significó este caso.
La vista oral se prolongará hasta el 26 de octubre y supone la llegada a juicio de una causa centrada no en la existencia de aquella supuesta red, nunca acreditada judicialmente, sino en la difusión de acusaciones falsas y los perjuicios causados a quienes fueron señalados. Tal y como explica el periodista desde plató, se trata del "mayor 'fake news' en la historia de España". Son 30 años de mentiras de una una falsa red de políticos y jueces que abusaban de menores en un restaurante de carretera de Benicarló, en la provincia de Castellón.
El origen de esta historia se remonta a 1997, cuando Reinaldo Colás, peluquero de Benicarló, denunció a la pareja de su exmujer por supuestos abusos sexuales a sus dos hijas menores. Después de que esa denuncia fuese desestimada, Colás sostuvo que las niñas habían sido captadas por una supuesta red de pederastia durante una estancia en un centro de menores de la comarca. Según su versión, las menores habrían sido trasladadas al Bar España de Benicarló, un establecimiento real que dio nombre a toda la historia.
Con el paso del tiempo, de la denuncia original se pasó a la presunta existencia de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de menores. Colás contó con el apoyo de Antonio Toscano, que se presentaba como periodista y criminólogo, para recopilar testimonios y grabaciones de personas que afirmaban haber sido víctimas de esa supuesta trama. Según el medio madrileño, el relato acabó incorporando referencias a rituales satánicos y a supuestas conexiones con representantes de la política, la judicatura, las fuerzas de seguridad y el mundo empresarial. También se relacionó con casos de gran impacto mediático como los crímenes de Alcàsser y Macastre, ambos en la Comunidad Valenciana.
Sin embargo, las investigaciones judiciales desarrolladas a partir de aquellas denuncias no acreditaron la existencia de la supuesta red de pederastia. Reinaldo Colás acabó siendo condenado por denuncias falsas, calumnias y difamaciones. Pese a ello, la historia continuó circulando durante años y encontró en internet un nuevo espacio de difusión.
Según recoge el auto de procesamiento, los ahora acusados habrían participado durante cerca de veinte años en la difusión de “continuas informaciones falsas aparecidas en distintas páginas, blogs y otros medios de comunicación” sobre una supuesta organización de “corrupción mafiosa, política, judicial y de pederastia”. La jueza instructora consideró que quienes difundieron esos contenidos no realizaron labores de contraste ni verificación y que ocultaron la retractación de los menores que habían servido como supuestos denunciantes, así como las resoluciones judiciales que desacreditaban aquellas acusaciones.
Las investigaciones sobre la difusión de estos contenidos fueron acumulando distintos procedimientos abiertos en juzgados de Castellón y Madrid. La instrucción llegó a reunir hasta 20 investigados y 17 perjudicados. En febrero de 2022 se acordó la apertura de juicio oral.