Tras los atentados que ocurrieron el 11S se reforzaron los protocolos de seguridad en las cabinas de los aviones. De esta forma, se evita que personas no autorizadas pudieran tomar el control de la aeronave. Algunas de estas medidas con el blindaje de la puerta de la cabina o la implantación de códigos para acceder a la cabina. También, se ha acabado con el secreto médico en el caso de su tripulación. Esta última medida se implantó desde que ocurrió el suceso de Germanwings en el que un piloto con problemas mentales estrelló la aeronave que pilotaba, como informan en ‘Noticias Cuatro’.
Para evitar que personas no autorizadas puedan tomar el control de la aeronave existen diferentes medidas de seguridad:
- En primer lugar, se impuso el blindaje de la puerta de la cabina. Ahora las puertas son a prueba de balas y de explosivos.
- Se han implantado códigos para acceder. Código que el sobrecargo tiene que memorizar y que no lo puede apuntar. Los pilotos desde dentro ven quien quiere entrar con una mirilla electrónica y le dan a un botón para abrir la puerta.
A partir del suceso de Germanwings en el que un piloto con problemas de salud mental estrelló un avión contra los Alpes matando a 150 personas se ampliaron otros protocolos:
- Siempre tiene que haber dos personas en la cabina. Si el piloto o el copiloto tienen que ir al baño el sobrecargo tiene que quedarse en la cabina.
- También se acabó el secreto médico en el caso de su tripulación. La aerolínea tiene derecho a saber el estado de salud de su personal.
- Además, por seguridad piloto y copiloto no pueden comer lo mismo por si hay una intoxicación alimentaria.
El último susto que ha ocurrido a bordo de un avión ha sido el registrado en durante una ruta de Dubái hacia Tel Aviv que acabó en un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí. El suceso se produjo cuando un piloto fue acuhcillado por un compañero en pleno vuelo de un avión comercial. La agresión estremeció a los pasajeros a bordo tras una súbita pérdida de altura que indicaba que algo iba terriblemente mal, tuvo lugar en la propia cabina del avión, y el agredido, capitán de Flydubai, consiguió abrirla a pesar de las puñaladas para reclamar ayuda.
Reconocido hoy como un héroe por las autoridades israelíes, que han denunciado que el suceso es un "acto terrorista", asegurando que el agresor, un copiloto, acuchilló al comandante porque planeaba "estrellar el avión" y "asesinar a los israelíes que iban a bordo", la víctima no deja de recibir elogios y ha sido hospitalizada por las heridas sufridas.
Los pilotos redujeron al atacante gracias a que el comandante, herido, pudo abrir la cabina
Gracias a que el comandante, pese a estar "casi masacrado hasta la muerte", ensangrentado, logró abrir la cabina, los propios pasajeros del avión pudieron interceder hasta reducir al atacante. Uno de ellos, también alabado como un héroe en Israel, ha explicado al propio Benjamin Netanyahu cómo consiguieron retenerlo tras instantes de auténtico pánico en el vuelo FZ1073.
En pleno desarrollo de los hechos, el avión, que llevaba 174 personas a bordo, experimentó una súbita pérdida de altura que aterró a los pasajeros, algunos de los cuales, entre gritos, se agarraban a los asientos temiendo lo peor. En esos instantes, muchos pensaron que iban a estrellarse.
Sin saber qué estaba ocurriendo, pronto descubrieron que no había ningún fallo mecánico, sino que el capitán al mando del aeroplano había sido apuñalado por el copiloto. Con la cabina ya abierta gracias al propio herido, actuaron entonces para frenar al agresor, mientras que fue un tercer piloto el que supuestamente pudo hacerse cargo de la aeronave para reconducir el vuelo y lograr un aterrizaje exitoso en Arabia Saudí.
Según el primer ministro israelí, fue un israelí fontanero de profesión el que evitó "otro 11S" al irrumpir en la cabina y hacerse con los mandos del avión y estabilizarlo antes de devolvérselo a otro miembro de la tripulación para operar el vuelo hasta su aterrizaje.