Oxford Street, la principal arteria comercial de Reino Unido, ha quedado cerrada al tráfico de forma permanente desde este lunes, con el objetivo de revitalizar la zona y crear un nuevo espacio público que impulse el crecimiento económico. Una apuesta por recuperar la vida a pie de calle que, si funciona, podría extenderse al resto de la arteria comercial. "Una calle completamente irreconocible ahora sin el tráfico constante de autobuses y taxis", cuenta desde la icónica calle el periodista de Noticias Cuatro, Daniel Postico.
La medida se ha gestado durante más de dos décadas. Esta iniciativa y un plan de regeneración más amplio aspiran a devolver a Oxford Street un lugar destacado entre los grandes destinos comerciales del mundo, a la altura de Times Square en Nueva York, los Campos Elíseos en París o La Rambla de Barcelona.
"Tras tantos intentos fallidos, y ahora que colaboramos con un Gobierno que comparte la magnitud de mi ambición, me enorgullece que por fin estemos abriendo una nueva era para esta calle", afirmó el alcalde de Londres, Sadiq Khan.
"Revitalizar Oxford Street impulsará el empleo y el crecimiento económico en la capital", añadió. En esa calle tampoco volverán esas fotos en sus inconfundibles carteles de tráfico. A cambio, pasear por sus calles sin prisas y visitar sus comercios con más tranquilidad, algo que antes ni se podía imaginar.
"Nosotras venimos a despedirnos y a coger una ruta de bus que ya nunca más existirá", cuenta una joven en redes. Todo ello con un objetivo: devolver la vitalidad a un tramo de casi 1 km de avenida. Que no logra recuperar el dinamismo previo a la pandemia.
"No hemos visto el retorno de esos clientes, los queremos de vuelta. Hemos estudiado lo que pasa en ciudades como París y Barcelona. Toda la evidencia sugiere que tener una calle peatonal deriva en más visitantes. Compran más y pasan más tiempo aquí", reflexiona el alcalde.
Una apuesta por recuperar la vida a pie de calle que, si funciona, podría extenderse al resto de la arteria comercial, a las puertas de la Navidad. Oxford Street se prepara para cambiar los autobuses rojos y los taxis negros por miles de peatones.