Nueve meses después del accidente ferroviario de Adamuz, que se cobró la vida de 46 personas, la historia se repite. Esta vez, todo ha ocurrido en Urda, Toledo, donde nuevamente se ha producido un fatal choque de trenes que ha dejado 68 víctimas mortales, según el último balance, como informa Noticias Cuatro.
Los hechos han ocurrido en torno a las 8:54 horas de este miércoles 28 de octubre, cuando concretamente el AVE 2080 y el Iryo 6076, en los que viajaban 378 y 147 pasajeros respectivamente, según información difundida por el Ministerio de Transportes, han colisionado a la altura del punto kilométrico 118.
El impacto ha sido tan fuerte que uno de los vagones ha quedado prácticamente desintegrado, mientras los tres últimos coches del Iryo y el primero del AVE han descarrilado y han caído por un terraplén.
En el lugar, los supervivientes intentaban salir como podían, algunos por las ventanillas o entre los amasijos de hierro y los restos del convoy. Todo alrededor del caos y el desconcierto, mientras los que estaban en disposición de poder hacerlo trataban de ayudar también a los heridos.
Han sido ellos los primeros en prestarse apoyo, mientras los equipos de Emergencia empezaban a desplazarse rápidamente con los primeros avisos de la tragedia. Hasta el lugar se han desplazado efectivos sanitarios, bomberos, agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad, equipos aéreos y también la UME, cuyo despliegue ha sido activado a petición del Gobierno de Castilla-La Mancha ante la gravedad de lo ocurrido.
Los primeros balances, confirmados por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, apuntan a 64 fallecidos y cerca de un centenar de heridos, entre los cuales 50 de ellos estarían graves o muy graves.
Desde el castellanomanchego han asegurado que ya no quedan pasajeros por rescatar en los trenes, mientras los heridos han sido trasladados a los hospitales de las localidades más cercanas y los más graves al de Toledo.
En imágenes aéreas compartidas por la Guardia Civil, la perspectiva desde lo alto a vista de dron también da muestra del escenario desolador dejado por el siniestro, que todo apunta que tuvo lugar con el AVE colisionando por detrás del Iryo, que ocupaba la misma vía en el momento en que se produjo el choque.
Ambos trenes salieron de Madrid desde la estación de Atocha en dirección a Sevilla. Apenas les separaban seis minutos de diferencia. Primero salió el Iryo y después el AVE, siendo en el aciago punto kilométrico 118, en el entorno de la antigua estación de Urda cuando se ha producido el siniestro a aproximadamente las 8:54, a primera hora de la mañana de este miércoles.
"Iba en el vagón 2 del AVE de las ocho de la mañana. Ha habido varios parones por acumulación de tráfico hasta que se ha producido un frenazo muy fuerte y ya sólo recuerdo dar vueltas en el suelo", contaba una de las afectadas, relatando el momento de la colisión, todavía conmocionada.
Tras la tragedia, las autoridades investigan ahora las causas del accidente con múltiples hipótesis abiertas. El gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif, ha señalado, en este sentido, que están analizando todos sus sistemas y la secuencia de los hechos en torno al lugar del siniestro.
Por su parte, Renfe ha anunciado en sus redes sociales que se ha activado el plan de asistencia a las víctimas de accidentes ferroviarios y a sus familiares (PAVAFF) y se ha puesto a disposición un teléfono de atención a familiares, el 900 10 10 20.
La compañía ha pedido, en redes sociales, que no se use ese número para otras gestiones o consultas de información, solo para afectados y familiares.