La situación en Ceuta está siendo tan crítica que incluso muchos migrantes que entraron hace dos meses a Ceuta van desalojando la ciudad autónoma por voluntad propia para regresar a Marruecos. Estos últimos días al menos 200 personas salieron del país después de que las autoridades tuviesen que desalojar y precintar la playa Benítez por riesgo de inundaciones debido a las continuas lluvias. Noticias Cuatro ha captado un desolador momento de uno de los inmigrantes que ha tenido que regresar a su país muy a su pesar.
Sin embargo, muchos otros están organizando concentraciones en protesta de la inexistencia de plazas en los centros de acogidas. Cerca de un centenar de menores no acompañados marroquíes se han concentrado este miércoles en la playa del Trampolín de Ceuta para reclamar su traslado a centros de acogida y dejar de vivir a la intemperie, coincidiendo con el descenso de las temperaturas y la llegada de las primeras lluvias.
La concentración ha comenzado este miércoles alrededor de las 10:15 horas junto a las escolleras, donde los adolescentes han mostrado pancartas con mensajes como "Solo queremos una cosa. Que España proteja a los menores" o "Queremos entrar en la organización benéfica de menores". Durante la protesta, los jóvenes han coreado "¡Queremos centro de menores!" mientras reclamaban una solución que les permita abandonar las chabolas en las que permanecen desde la entrada masiva registrada a finales de julio.
Abdulá, es un joven de 16 años que ha protagonizado una dura escena que ha dejado a muchos desolados. Este miércoles le han comunicado el fallecimiento de su tía y se ha visto obligado a tener que volver a Marruecos para poder asistir al entierro. Aunque, si regresa a Marruecos sabe que no va a poder volver a Ceuta, por eso llora desconsoladamente mientras muchos de sus compañeros intentan consolarle.
No ha sido una noticia fácil de digerir: tiene que volver a Marruecos y dejar atrás la idea de poder crear una nueva vida en España. Llegó a nado, con apenas 16 años y muchos otros amigos suyos que tenían el mismo sueño. Todos ellos han estado con él intentando consolarle, que lloraba y gritaba desesperadamente. Uno de ellos explica que "quiere ir a Marruecos, enterrar a su tía y volver a Ceuta a nado". Aunque parezca mucha locura, este joven parece que haría lo que fuese por huir de la vida que tenía allí.
Su pena, además de que acababa de perder a un familiar muy querido para él, era que tenía que regresar a Marruecos después del esfuerzo que hizo para llegar a Ceuta hace dos meses. Mientras trataban de consolarle, él se iba poniendo toda la ropa que tenía, una encima de otra, porque sabe que lo que no lleve puesto, se lo quitarán nada más cruzar la frontera de Marruecos.
Este joven es de Casablanca, hasta donde tendrá que volver una vez cruce la frontera con todo lo que tiene, es decir, nada. "Tendrá que mendigar" hasta poder regresar a su casa con su familia, pero no sabe ni siquiera cuando podrá hacerlo. "Adiós", decía a sus compañeros todavía entre lágrimas y sin querer mirar atrás cuando cruzó la puerta.