Los acampados en Sol han respaldado el anuncio de una huelga general para noviembre en defensa de unas mejores condiciones de acceso a la vivienda y de los alquileres. Richi, uno de los participantes en el campamento instalado en la plaza madrileña, ha explicado a 'El Tiempo Justo' que la convocatoria ha sido recibida "con mucha alegría", aunque ha destacado que la movilización no se debe únicamente al apoyo de UGT y Comisiones Obreras.
Richi ha defendido que la huelga "la ha convocado la clase trabajadora organizada", que durante los últimos meses ha aumentado la presión para reclamar mejoras en sus condiciones de vida. Los manifestantes señalan la vivienda como uno de los principales problemas sociales y han reclamado medidas que permitan garantizar el acceso a hogares dignos y asequibles.
En la entrevista, Richi ha asegurado que la huelga general llegará en un momento especialmente importante y ha planteado la movilización como una oportunidad para aumentar la presión social desde los barrios y los centros de trabajo. "Vamos a construir esta huelga barrio a barrio, comité de empresa por comité de empresa", ha afirmado.
El acampado ha explicado que los participantes se van a organizar de forma que la huelga genere un impacto notable teniendo en cuenta el contexto en el que se va a llevar a cabo: plena campaña electoral. Además, ha defendido la elaboración de un programa propio de la clase trabajadora, al considerar que los partidos políticos representados actualmente en el Congreso no han respondido suficientemente a las necesidades sociales relacionadas con la vivienda.
Entre las principales reivindicaciones, los manifestantes han reclamado contratos de alquiler indefinidos y una vivienda pública, universal y digna para toda la población. Richi ha sostenido que estas medidas se han planteado durante años y que su aplicación no sería incompatible con la legislación. "Se puede hacer muchísimo más", ha asegurado durante la entrevista, antes de señalar a los fondos inmobiliarios y a sus grupos de presión como uno de los principales obstáculos para aprobar reformas.
Según el acampado, la falta de avances no se debe a la imposibilidad de aplicar estas medidas, sino a la ausencia de voluntad política ante las presiones económicas. La huelga general de noviembre ha quedado así planteada como una nueva oportunidad para que los trabajadores y los movimientos sociales reclamen cambios estructurales en el acceso a la vivienda y los alquileres justo antes de elegir al nuevo Gobierno.