Ignacio Lázaro, antiguo casero y vecino de Maricarmen durante décadas, ha contado en 'El Tiempo Justo' su experiencia con ella y ha explicado que la relación entre ambos no fue buena. Lázaro coincidió con esta mujer durante 40 años, primero como vecino y después también como copropietario de la vivienda en la que ella residía.
Según su testimonio, las diferencias fueron constantes y afectaron tanto a la convivencia como a cuestiones relacionadas con el alquiler. "Maricarmen para mí no fue una buena vecina", ha afirmado Lázaro, que ha recordado especialmente las quejas relacionadas con sus tres hijos pequeños y el uso del ascensor. Además, el antiguo casero ha señalado que Maricarmen se quejaba en numerosas ocasiones de los ruidos y de la presencia de los niños en el edificio.
Ignacio Lázaro también ha relatado los desacuerdos en torno al contrato de alquiler y a determinados gastos de la vivienda. Ha explicado que Maricarmen no quiso asumir en algunos momentos la totalidad de la calefacción porque, según ella, no era suficiente: "Tengo el recuerdo perfectamente de su discrepancia con aquellos conceptos en los que ella no estaba de acuerdo", ha declarado.
Lázaro también ha defendido que su relato se ha basado en su experiencia personal y ha rechazado que pretendiera perjudicar la imagen de Maricarmen: "Yo no vengo a menoscabar el honor de nadie".
Lázaro ha explicado que su familia fue propietaria del edificio durante generaciones y que Maricarmen vivió en la finca durante unos 40 años bajo un régimen de alquiler antiguo. Según ha relatado, él vivió en el inmueble desde 1970 hasta 1999 y, posteriormente, regresó a la misma finca, donde nacieron sus tres hijos y donde compartió descansillo con ella.