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El mago del vino

El mago del vino21 julio 2026

La muerte de Nerea, sobrina de Raúl Pérez, que marcó al enólogo: desde ahí no se ha vuelto a cortar la barba

Raúl Pérez y su familia recuerdan la muerte de su sobrina, la cual marcó para siempre al enólogo
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El enólogo se desplazaba hasta la bodega del Cabildo para chequear unas barricas, tratar algún vino y ojear cómo va todo, mostrando así su día a día.

Allí le confiesa al equipo de 'El Mago del Vino' todos los detalles sobre la misma: “Es el nombre que tenía históricamente. Se construyó en 1819 para la Iglesia y tiene un ambiente muy homogéneo en temperatura”.

Según señala, aprovechan su “contaminación histórica” para poner vinos a que fermenten con toda la parte histórica. Además, “desde hace bastantes años fue la bodega que hizo las parcelas más singulares” que tienen en Valtuille de Abajo. Sin embargo, este lugar también esconde una historia que marcó para siempre a Raúl Pérez.

“La barba empezó cuando se murió Nerea”

La familia del enólogo recuerda a Nerea, la sobrina de Raúl Pérez que “era todo extrovertida” a diferencia de su tío: “Sacaba las castañas del fuego y quería ir a todos los sitios”. De hecho, así lo hizo: acompañó al enólogo a unos premios. “Eso fue en abril de 2014 y Nerea se murió en septiembre”, señala la hermana de Raúl Pérez.

“¿Quién era Nerea? Mi sobrina es muy difícil de definir, era una persona muy parecida a mí, con mucha vitalidad… Estaba enamorada de esta bodega, pero sobre todo estaba enamorada de su trabajo”, confiesa el enólogo quien añade: “No quiero pensar nunca lo que pasó, no quiero pensarlo”.

Maruja Pereira, madre de Raúl Pérez, recuerda que le rogó a su nieta que no trabajase en la casa por miedo a que le sucediera lo mismo que a su marido. “Ya bajó a la bodega y ahí, al reventar el sombrero que hace la uva, le saltó todo ese gas y le asfixió en el acto”, recuerda.

El enólogo trató de ponerse en contacto con ella, pero no le cogió: “Ya no pudo, ya estaba muerta”. “Ha sido hace varios años, pero parece que fue ayer. Son cosas que convives con ellas, que cada día lo recuerdas e intentas buscar una explicación a lo que pasó”, añade Raúl Pérez.

Nadie sabe qué pasó por la cabeza del enólogo, pero la familia se percató de algo: “La barba empezó cuando se murió Nerea y a partir de ahí no se volvió a afeitar”.

Sin embargo, fue el nacimiento de su hijo lo que hizo que Raúl Pérez remontara. “Creo que vio algo que dependía de él emocionalmente y tiró para adelante aunque las fechas de fin de año siempre están marcadas por la ausencia de Nerea”, comenta su pareja Gricel Plaza.