Playa del Príncipe, o Spiaggia del Principe en italiano es una de esas playas construidas para explicar un estilo de vida. Se encuentra en Cerdeña, en uno de los tramos más deseados del Mediterráneo: la Costa Esmeralda. En la temporada 7 de “Viajeros Cuatro” pudimos viajar hasta la isla italiana para descubrir rincones increíbles como éste.
A simple vista, podría parecer una cala más de postal: arena clara, aguas transparentes, rocas de granito rosado y vegetación mediterránea rodeando la bahía. Playa Príncipe es uno de los símbolos de la Cerdeña más exclusiva, es el lugar donde, desde los años sesenta, atrae a aristócratas, empresarios, actores, deportistas, magnates tecnológicos y propietarios de algunos de los yates más fotografiados del verano. En los últimos años, este ha sido uno de los destinos favoritos de personalidades como Jeff Bezos, Elon Musk o Cristiano Ronaldo.
Playa Príncipe se encuentra en el municipio de Arzachena, en la provincia de Sassari. Está situada entre algunas de las zonas más conocidas de este tramo del litoral, cerca de Romazzino y Capriccioli, formando parte de un paisaje donde el mar parece cambiar de color cada pocos metros.
La playa no es muy grande, y ése es su encanto. Es una ensenada protegida, rodeada de vegetación, con un pequeño promontorio de rocas que divide el arenal en dos tramos. El conjunto, visto desde arriba, parece una media luna de arena blanca encajada entre el verde de la maquia mediterránea y el azul turquesa del agua.
No es una playa urbana ni tampoco un arenal de acceso inmediato desde un paseo marítimo. Para poder llegar, hay que dejar el coche en una zona de aparcamiento y caminar unos minutos por un sendero.
El nombre de Spiaggia del Principe es a causa del príncipe Karim Aga Khan IV, figura clave en el nacimiento de la Costa Esmeralda como destino turístico de lujo. Según la tradición local, esta era una de sus playas favoritas, por eso se la denominó así.
La historia de la Costa Esmeralda está muy ligada a Aga Khan. A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, este tramo del noroeste de Cerdeña era una zona completamente aislada, de gran belleza natural, pero alejada de los circuitos turísticos internacionales. Aga Khan impulsó, junto a otros inversores, un proyecto que transformó aquel litoral en un destino exclusivo con hoteles, villas y puertos deportivos.
La belleza de Playa Príncipe no necesita de muchos adjetivos. La arena es fina y clara, casi blanca. El agua adquiere tonos que van del azul pálido al verde esmeralda. Y las rocas de granito rosado completan la escena dándole ese carácter tan reconocible.
Lo que rodea a la playa es vegetación mediterránea: arbustos, aromas secos, pinos, matorral y roca. La sensación de naturaleza envolvente es una de las razones por las que muchos visitantes la consideran una de las playas más bonitas de la Costa Esmeralda. Además, el baño es muy agradable porque el agua es clara y poco profunda. Es una playa muy fotogénica, y por eso, en temporada alta puede llenarse con mucha facilidad. Por eso, se recomienda ir temprano.
La Costa Esmeralda lleva décadas asociada al turismo de alto poder adquisitivo. Porto Cervo, el Hotel Cala di Volpe, la bahía de Romazzino, las marinas llenas de yates o las fiestas privadas atraen cada verano a nombres conocidos del cine, la música, el deporte, la moda o la tecnología.
Jeff Bezos ha sido fotografiado durante sus estancias mediterráneas a bordo de su superyate Koru. Cristiano Ronaldo, por su parte, también ha disfrutado de la Costa Esmeralda junto a su mujer Georgina Rodríguez y su familia.
Una de las claves de la Costa Esmeralda es que su lujo no siempre se muestra de una manera evidente desde la playa. A veces está detrás de una colina, una villa privada o un hotel histórico. La discreción forma parte de su atractivo.
Playa Príncipe encaja perfectamente porque no parece una playa “de ricos”. No hay una gran avenida de tiendas, tampoco edificios llamativos o una sucesión de beach clubs ruidosos. Lo que se puede encontrar es un paisaje con una gran belleza natural, abierto al público, pero situado en un lugar que está rodeado de exclusividad.
Es una contradicción interesante porque cualquiera puede bañarse en Playa Príncipe, pero llegar allí, alojarse cerca o moverse por la Costa Esmeralda puede resultar muy caro sobre todo en temporada alta.
Para disfrutar de Playa Príncipe lo ideal es llegar pronto. Antes de que el sol esté demasiado alto y de que lleguen los demás visitantes, así se puede disfrutar de la calma del lugar. El agua suele verse más limpia, se pueden apreciar mejor los colores y hay más espacio para escoger un buen sitio. Otra opción es esperar a última hora cuando la gente empieza a marcharse y disfrutar de un bonito atardecer.