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Viajeros Cuatro28 junio 2026

El Muro de los Lamentos: así es “el lugar más sagrado del judaísmo”

El Muro de los Lamentos es uno de los lugares religiosos más conocidos del mundo y no es sagrado únicamente por lo que se ve, sino por lo que representa
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El Muro de los Lamentos no es un lugar cualquiera: allí se reza, se llora, se celebra, se recuerda y se pide. Pero también se observa en silencio. En la temporada 5, 'Viajeros Cuatro' visitó Jerusalén para descubrir este lugar tan especial. En la Ciudad Vieja de Jerusalén, se encuentra un muro de unos 60 metros de grandes piedras calizas, desgastadas por siglos de historia y cubiertas en algunas grietas por pequeños papeles doblados. 

Conocido en hebreo como el Kotel o Muro Occidental, el Muro de los Lamentos es uno de los lugares religiosos más conocidos del mundo. El Muro no es sagrado únicamente por lo que se ve, sino por lo que representa: la memoria del Templo, la continuidad del pueblo judío, la esperanza del retorno, el duelo por la destrucción y la conexión con una historia de más de dos mil años. 

No era el muro del Templo, era su soporte

Para entender qué es exactamente el Muro de los Lamentos hay que viajar a la época del Segundo Templo. La gran explanada del Monte del Templo fue ampliada durante el reinado de Herodes el Grande, en el siglo I a.C. Para poder sostener esa enorme plataforma, se levantaron muros de contención. El Muro Occidental formaba parte de esa estructura de soporte y podía medir hasta 500 metros. 

No es un muro interior del Templo propiamente dicho, pero su cercanía al espacio más sagrado del judaísmo lo convirtió con el tiempo en un punto central para la oración y la peregrinación. El Segundo Templo fue destruido por los romanos en el año 70 d.C., un acontecimiento decisivo en la historia judía. Después de aquella destrucción, tanto Jerusalén como el Templo quedaron marcados como símbolos de pérdida, memoria y esperanza religiosa. El Muro de los Lamentos permaneció como una de las huellas visibles de ese mundo desaparecido. 

Su nombre procede de la imagen histórica de los judíos acudiendo allí a llorar la destrucción del Templo y el exilio. Durante siglos, peregrinos y viajeros describieron escenas de oración, duelo y recogimiento junto al muro. Pero, reducirlo a la idea del lamento es simplificarlo demasiado, ya que también es un lugar de celebración, plegaria diaria, encuentro familiar, bar mitzvá, acción de gracias y un punto de reunión. Allí se llora, pero también se canta, se recitan salmos, se dejan notas, se celebran ceremonias y se reciben a miles de visitantes de todo el mundo. Es un lugar de duelo, pero también de vida. 

Las notas entre sus piedras

Uno de los gestos más conocidos del Muro de los Lamentos es dejar pequeños papeles con deseos, plegarias o mensajes personales entre las grietas de las piedras. Para muchos visitantes, escribir una nota y colocarla en el muro es una forma de participar en la tradición del lugar, aunque no conozcan en profundidad la cultura judía. 

Las notas pueden tener peticiones de salud, paz, amor, perdón, protección, trabajo, fertilidad, reconciliación o gratitud. Algunas son escritas por quienes visitan Jerusalén, otras llegan desde diferentes lugares del mundo a través de servicios que las trasladan al muro. Periódicamente, esos papeles se retiran con respeto y se entierran según la tradición judía porque tienen palabras dirigidas a Dios y no se pueden tratar como simple basura. 

El Monte del Templo

El Muro Occidental está situado en la base occidental del Monte del Templo, conocido en la tradición musulmana como Haram al Sharif o Noble Santuario. En la explanada superior se encuentran la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al Aqsa, dos lugares de enorme importancia para el Islam. Esta zona es uno de los lugares religiosos más sensibles del planeta. 

Para el judaísmo, el Monte del Templo es el lugar donde se situaron los antiguos templos. Para el Islam, se trata de un santuario fundamental vinculado a la tradición del viaje nocturno del profeta Mahoma. Para el cristianismo, Jerusalén también tiene una potente carga espiritual por la vida, pasión y muerte de Jesús. 

El punto más sagrado dentro de los túneles

Además de la plaza principal, muchos visitantes realizan la visita a los túneles del Muro Occidental. Estos recorridos subterráneos permiten ver tramos ocultos del muro de contención y también se puede entender mejor la escala de la construcción.

Uno de los momentos más sobrecogedores de la visita a los túneles del Muro de los Lamentos llega cuando el recorrido se acerca al punto considerado más próximo al antiguo Santo de los Santos, o Sancta Sanctorum. Este era el espacio más sagrado del Templo de Jerusalén: un lugar al que solo podía acceder el sumo sacerdote una vez al año, durante el Yom Kippur. Allí se habría custodiado el Arca de la Alianza sobre la Roca de la Fundación en el Primer Templo, y posteriormente siguió conservando su máxima sacralidad dentro de la experiencia religiosa judía. Hoy en día está bajo la soberanía musulmana, por lo que ellos no tienen acceso. 

Debido a ello, esta zona de los túneles no es solo una parada arqueológica, sino un lugar de oración profundamente simbólico. Al estar bajo la Ciudad Vieja y junto al trazado oculto del Muro Occidental, permite acercarse físicamente a la zona donde la tradición sitúa el corazón espiritual del antiguo Templo.