El presentador y director del programa de madrugadas de la Radio Gallega, Pepe Capelán, ha compartido una fascinante visita a la Garita de Herbeira, uno de los rincones más espectaculares y desconocidos de Galicia. Desde lo alto de los acantilados más impresionantes de la Europa continental, el comunicador gallego ha desvelado la historia y los secretos que esconde este paraje de la Serra Capelada.
Según ha explicado Capelán, natural de Arteixo y con más de 15 años de experiencia en el sector audiovisual gallego, la Garita de Herbeira forma parte de un sistema de construcciones defensivas con siglos de historia. "Esto que veis aquí es la Garita de Herbeira, que forma parte de un sistema de construcciones defensivas que se utilizaban principalmente durante el siglo XVIII y casi hasta el siglo XX para vigilar la costa, para avisar de invasiones por mar, de presencia de piratas o de enemigos", ha relatado el periodista.
Los acantilados donde se ubica esta garita alcanzan una altura que quita el aliento: "Estamos en los acantilados de la Garita de Herbeira, que son los acantilados más altos de la Europa continental. Más de 600 metros sobre el nivel del mar", ha señalado Capelán, dejando claro que este enclave gallego supera en verticalidad a cualquier otro punto costero del continente.
Pero la Garita de Herbeira no solo ofrece vértigo y patrimonio histórico. Según ha mostrado el presentador, la zona alberga también una estampa única: "Si miramos hacia la parte de la Serra de Capelada, podemos ver tanto vacas como caballos en estado semisalvaje", ha contado.
Capelán ha aclarado que, a pesar de vivir en libertad, estos animales tienen dueños: "Es un sistema de pastoreo para mantener limpio el monte y ayudar a conservar también de un modo más natural razas autóctonas, tanto de vacas como de caballos". Un modelo de gestión ganadera tradicional que contribuye a la conservación del paisaje y la biodiversidad de la zona.
Además, el periodista ha coincidido con una jornada especial en la Serra Capelada: "Todos estos caballos que durante el resto del año están viviendo en libertad en la Serra Capelada son conducidos a un lugar llamado Curro para su saneamiento, desparasitación, vacunado, recuento, etcétera", ha explicado, describiendo una tradición ganadera que se repite cada año y que forma parte de la identidad cultural de Galicia: la Rapa das Bestas
La Rapa das Bestas de Cedeira ha vuelto a congregar a cientos de personas en uno de los eventos más esperados de la tradición gallega. El lugar se ha llenado de curiosos, vecinos y visitantes que no han querido perderse el espectáculo de ver cómo los besteiros bajan a los caballos salvajes del monte para introducirlos en el curro, donde se procede a raparlos y desparasitarlos.
El evento se ha convertido en una auténtica cita social que atrae tanto a veteranos como a quienes acuden por primera vez. Una asistente ha confesado su emoción: "Tengo 50 años y es la primera vez que vengo. Tenía una deuda con Cedeira. Porque es que esto es muy especial, no, ¡súper especial!".
El proceso ha comenzado con la bajada de los caballos desde el monte hasta el curro, un recinto donde los besteiros trabajan con los animales. Uno de los participantes ha explicado la técnica: "Los besteiros los vamos a bajar hacia abajo para que entren en este curro. No es cuestión de fuerza, sino cuestión de maña, y así poder raparlos".
Una vez dentro, los caballos realizan un movimiento circular que, según han señalado desde el recinto, les ayuda a calmarse: "Todo este movimiento circular yo creo que les ayuda a entrar en este estado de tranquilidad porque vienen muy alterados de bajar el monte". El primer paso ha sido separar a las yeguas y crías de los machos, ya que estos son más agresivos y las madres se vuelven muy protectoras con sus potros.
Entre los besteiros ha destacado la presencia de jóvenes que mantienen viva la tradición. Un participante de tan solo 16 años ha contado que lleva ya dos años participando en la Rapa das Bestas: "Ya tengo caballos en casa desde toda la vida", ha afirmado, reconociendo que aunque "desde fuera impone mucho", él no siente miedo.
La demostración de la rapa tradicional —a mano y con tijeras especiales muy afiladas— ha sido uno de los momentos más aplaudidos. Una persona vinculada al evento ha subrayado la peligrosidad de la actividad: "Esto es una actividad muy peligrosa. No puede entrar cualquiera porque al final estamos trabajando con animales salvajes. Pero son personas muy experimentadas en el manejo de caballos que proceden al rapado de crines, desparasitado tanto interno como externo".
Una veterinaria presente entre el público ha explicado por qué acude cada año: "A mí me gusta mucho venir y traigo siempre gente diferente para que vea lo que es el ambiente de este sitio".
"No nos dañamos ninguno. Estamos todos bien. Se van rapando bastante bien, así que creo que va todo rodado". Así lo ha resumido el besteiro más veterano del curro, que ha asegurado llevar "toda la vida" dedicándose a esta labor. Los vecinos de Cedeira, por su parte, han presumido de su fiesta: "Llevamos viniendo muchos años y esto es una maravilla. El auténtico Yellowstone".