La calle Ponzano, en pleno corazón de Chamberí, se ha consolidado como uno de los epicentros de la noche madrileña. 'Viajeros Cuatro' ha recorrido este kilómetro donde conviven nada menos que 70 locales de hostelería, desde bares de toda la vida hasta los más modernos, demostrando que Ponzano es mucho más que una moda pasajera.
La primera parada del recorrido ha sido El Doble, descrita como "una de las tabernas más chulas de Madrid". El local, que el pasado 17 de mayo ha cumplido 36 años, estaba a tope de clientes, como es habitual en sus noches. Sus paredes repletas de fotos de clientes habituales dan fe de la historia que acumula este rincón castizo.
Uno de los responsables del local ha explicado con orgullo: "Todo el mundo que viene vuelve y se enamora de ella. Es que los madrileños somos muy majos". Y ha sentenciado con una frase que resume el espíritu del lugar: "Si tú no has estado en El Doble, no estás en Madrid".
Entre las especialidades de la casa, destaca el famoso matrimonio de boquerón y anchoa —el mismo pez, en salazón o en vinagre—, que se sirve sobre una patata y se come sin pretensiones de elegancia. "Es imposible no perder la dignidad", ha bromeado el reportero mientras lo probaba.
La segunda parada ha llevado al equipo hasta Toni 2, un legendario piano bar que ha sido definido como el lugar "donde se toma la primera copa de la noche más divertida de Madrid". Su fama es tal que incluso un martes se forman colas a las 23:00 horas para entrar.
El local, que abre todas las noches del año salvo Nochebuena y Nochevieja, ha sido fundado en 1978 y ya va por su tercera generación familiar. Su historia se remonta al abuelo de Dani, llamado Antonio, que "vino de Sevilla, empezó a trabajar en un sitio donde había un piano, se lo fichó y acabó montando el Toni uno y luego el Toni 2", según ha relatado uno de los actuales responsables del negocio.
El protagonista absoluto del local es el piano situado en el centro del salón, alrededor del cual se forman colas de hasta cuatro metros de clientes esperando su turno para cantar. "Diversión es que es una maravilla", ha resumido un cliente habitual que asegura llevar 20 años acudiendo al local.
"Hace 10 años gané dos Goyas. El primero con Pablo Alborán y luego otro que no me esperaba con Isabel Cé. Y entonces me puse tan nervioso y además, como sabía que luego iba a venir aquí, dije: bueno, el Goya me lo llevo al Toni 2". Esta anécdota, compartida por uno de los clientes del piano bar, refleja el estatus casi mítico que Toni 2 ha alcanzado entre los profesionales del espectáculo y los amantes de la noche madrileña.