En el último programa de 'Viajeros Cuatro' ha acompañado a Sebastián Román, vecino nativo del Parque Natural de Cabo de Gata, en una travesía por mar que revela algunos de los rincones más espectaculares de la costa almeriense. Siempre junto a su perro King, Román ha mostrado a las cámaras por qué no hace falta salir de España para encontrar aguas caribeñas.
La ruta comienza en el antiguo muelle de la Unión Salinera, un enclave con más de un siglo de historia ligado a la extracción de sal. Román ha explicado cómo funcionaba la infraestructura: "Antiguamente aquí había unos raíles de hierro con unas maderas y llegaba hasta aquí. Aquí llegaban las barcazas, se ponían a un lado y a otro con burro y caballos. Las traían de allí, la sal llegaba aquí y la gente la echaba con pala".
Según ha señalado el navegante, las salinas son un punto clave en la migración de aves entre Europa y África: "De aquí es donde vienen todas las aves y cruzan el continente a África o vienen de África hacia aquí y descansan aquí para entrar a la Península Ibérica".
Junto al muelle se encuentra una iglesia católica construida en 1907 por la Unión Salinera para sus trabajadores. Román ha afirmado ser su propietario: «Soy la única persona en Europa que tiene una iglesia católica funcionando y de un particular, que es la iglesia más vista en toda España y sale en todos los post publicitarios».
Continuando la navegación, la embarcación ha llegado hasta el arrecife de las sirenas, uno de los enclaves más icónicos del parque. Román ha explicado el origen de su nombre: "Ahí había focas tumbadas y por eso le decían la sirena, por lo de las focas que se veían ahí tumbadas tomando el sol".
Antes de alcanzar el arrecife, el navegante ha advertido sobre la peligrosidad de la zona: "Este faro es el segundo faro más peligroso de la Península Ibérica después de Finisterre. Aquí, cuando vienen los vientos de Levante y los ponientes, son fuertísimos. Este cabo hay que tener mucho cuidado con él".
La travesía ha incluido también la llamada Playa del Dedo, bautizada así por una formación rocosa que sobresale del agua. "Mira qué cuevas tiene y mira qué agua tiene", ha señalado Román mientras mostraba los fondos donde los visitantes practican snorkel.
Varios bañistas que disfrutaban de las calas han compartido sus impresiones ante las cámaras. Una visitante procedente de Madrid ha afirmado: "Llevo aquí mucho tiempo; tener esta calita es estupenda para pararse y darse un baño". Otro bañista, también madrileño, ha resumido su experiencia con una sola palabra al ser preguntado por Almería: "El Paraíso".
Durante una travesía por las aguas del mar de Alborán, el equipo del programa ha sido testigo de cómo una familia entera de cetáceos emergía frente a sus cámaras, protagonizando un momento que han calificado como "un espectáculo único".
El avistamiento se ha producido mientras el equipo navegaba por la costa del parque natural. Según se escucha en las imágenes, uno de los presentes ha alertado del momento: "Mira, mira, mira. Una familia entera y son grandísimas. Tienen más de 18 metros".
Los cetáceos se desplazaban a gran velocidad por el mar, algo que ha sorprendido a los presentes en la embarcación: "¿Has visto la velocidad que llevan? Van navegando a una velocidad terrible. Van a 14-15 nudos", ha señalado uno de los tripulantes. Otro de los presentes ha añadido: "Son cinco veces más grandes que el otro barco".
La emoción del momento ha quedado patente en las palabras del equipo: "Yo no he visto una cosa igual en mi vida" y "Yo estoy flipando ahora mismo, estamos alucinando. Esto ha sido increíble".
Antes del avistamiento de las ballenas, el programa ha recorrido algunos de los rincones más emblemáticos del parque natural. La visita ha comenzado en la playa de los Genoveses, donde un visitante ha asegurado: "Estamos en la playa de los Genoveses, el mejor sitio del mundo".
El equipo también ha visitado la zona conocida como la casa de los Escullos, descrita como "una de las mejores calas del parque natural", y el Cortijo del Garda, datado en 1858 y situado junto a la playa. Según ha explicado uno de los responsables del alojamiento, el cortijo dispone de tres habitaciones dobles y sus muros de piedra y barro, de entre 40 y 50 centímetros de grosor, mantienen una diferencia de unos 6 grados respecto al exterior. El precio en temporada alta es de 240 euros para seis personas, y de 200 euros en temporada baja.La zona es conocida por ser refugio de celebridades que buscan tranquilidad. Según ha comentado uno de los lugareños, "suelen venir muchos famosos que vienen aquí a estar escondidos, a estar tranquilos, a no tener cobertura ni a que nadie los moleste".
Según Sebastián Román, la combinación de ocho kilómetros de playa en línea recta, aguas cristalinas, calas sin masificar y formaciones volcánicas como el arrecife de las sirenas convierte al parque natural en un destino excepcional para recorrer en barco, aunque advierte de los fuertes vientos de Levante y Poniente que exigen precaución.