‘Vamos a ver’ ha contado con el testimonio en directo de Kim Crespo, dueño del bar barcelonés donde la cantante Rosalía ha hecho una curiosa reserva en la que ha utilizado el nombre de la influencer Violeta Mangriñán para pasar desapercibida.
Según ha revelado Kim Crespo aproximadamente una hora antes de que llegara la cantante, este había recibido una llamada para reservar mesa a nombre de Violeta Mangriñán, nombre que en ese momento no les resultaba familiar. “Nosotros a Violeta no la conocíamos en ese momento”, ha revelado acerca de la identidad de la creadora de contenido y extronista de ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’.
El propio Kim ha reconocido que existe la posibilidad de que Violeta Mangriñán tuviera previsto acudir al restaurante y finalmente no pudiera, pero la hipótesis más extendida, tanto en el local como entre los colaboradores del programa, es que Rosalía utiliza el nombre de la influencer como alias para evitar llamar la atención en sus reservas. Una estrategia discreta que, paradójicamente, ha acabado convirtiéndose en una de las anécdotas más comentadas de la semana.
Más allá del curioso alias, lo que también ha sorprendido y se ha hecho eco ‘Vamos a ver’ es el pedido de la artista: un bocata de butifarra, uno de los platos más típicos y arraigados de la cocina catalana. Kim ha confirmado que Rosalía llegó sobre las tres y media de la tarde, pidió abundante comida con ganas de probar el local y, aunque no se terminó todo, se llevó parte a casa.
La visita también dejó una anécdota involuntariamente cómica: Kim quería hacerse una foto con la cantante, pero, preso de los nervios, grabó un vídeo en lugar de tomar una imagen fija. Lejos de molestarse, Rosalía se echó a reír ante el error del restaurador, que le pidió disculpas en el acto. Ese momento ha quedado registrado y se ha convertido en parte de la historia del local.
“Imagínate que luego le pido una reseña después de hacer un vídeo cuando lo hubiera hecho seguro”, ha confesado en clave de humor sobre esta anécdota. Lo que sí consiguió el bar fue algo mucho más valioso que una reseña en Google: Rosalía posó con la etiqueta del local en la frente, convirtiéndose de inmediato en imagen del establecimiento.
“Tener a la cantante catalana referente en nuestra ciudad, en Barcelona, fue sin duda un placer y una campaña brutal. Lo notamos y lo agradecemos un montón. Y encima algo tan típico como la butifarra catalana, que, seguro que se va a poner de moda otra vez”,ha asegurado este hostelero tras vivir esta experiencia única.
En el debate posterior, Marisa Martín-Blázquez ha explicado el origen de esta conexión entre Rosalía y Violeta Mangriñán. Al parecer, todo comenzó cuando alguien le comentó a la influencer que tenía cierto parecido físico con la cantante. A raíz de ese comentario, ambas habrían entablado contacto, Violeta habría asistido a algún concierto de Rosalía y, en algún momento por mensaje, la artista habría sugerido en tono de broma usar el nombre de Mangriñán para las reservas. Una broma que, según parece, ha acabado convirtiéndose en práctica habitual.
También la periodista Marisa Martín-Blázquez ha recordado que esta costumbre de reservar con nombres ajenos no es nueva entre los famosos: “La Preysler, en las épocas que le hacíamos reportajes por ahí, reservaba a nombres que no eran de conocidos”. Lo que sí resulta original en el caso de Rosalía es la elección de un nombre tan reconocible dentro del mundo de las famosas y celebrities, lo que añade más humor a toda esta historia.