En algunos pueblos de Murcia todavía sobrevive una tradición de la que se han hecho eco en ‘Vamos a ver’. Esta consiste en convertir el anuncio del fallecimiento en un momento especialmente cercano para la comunidad. Esto lo hacen con el conocido como el ‘coche de los muertos’, un vehículo que recorre las calles para comunicar a los vecinos quién ha fallecido y trasladar la noticia de cara a que puedan acudir al sepelio y al funeral.
El sistema es sencillo, pero muy reconocible para quienes lo han visto o han crecido con él. Los vecinos le llaman popularmente el ‘coche de los muertos’ y los niños el ‘coche que habla’. En ambos casos este vehículo anuncia por megafonía la persona que ha muerto y no escatima en dar datos para identificarla rápidamente entre los vecinos. Estos van desde su nombre, el de sus familiares, el mote, la profesión o cómo le conocían en el pueblo.
Las familias deben contratar el ‘coche de los muertos’ en la póliza de decesos y es un servicio muy valorado por los vecinos, que llevan enterándose de los fallecimientos así desde hace décadas. Una tradición que los murcianos reclaman como algo muy suyo, ya que no se suele hacer en ninguna otra provincia.
Más allá de comunicar la triste noticia, esta tradición refleja la estrecha relación que todavía existe en algunos pueblos, donde la vida de cada vecino forma parte de la de todos. “Es una manera romántica y bonita para despedir al vecino”, ha manifestado la presentadora Verónica Dulanto que ha sido testigo de ella durante su niñez en Oliva, el pueblo valenciano de su madre.
Por su parte, la colaboradora Adriana Dorronsoro también la ha valorado al descubrirla en ese mismo momento. “Yo esto no lo había visto nunca. Me acabo de enterar y me encanta que mantengan esa tradición, además de cómo van narrando quién era y sus familiares. Me parece algo auténtico".
El anuncio permite que quienes conocían al fallecido puedan enterarse de su muerte y acompañara la familia en esos momentos, aunque, tal como ha apuntado la presentadora en los pueblos el boca a boca es el sistema más rápido de todos. “Además del ‘coche de los muertos’ seguro que el pueblo entero se entera por la otra vía”, ha señalado.
Para muchos es un sonido familiar ese megáfono y lo comparan al del afilador al que también se hicieron, para otros es mucho más que un método para informar de una defunción. Es una costumbre que conecta con otra manera de vivir el duelo, más comunitaria y cercana, en la que la despedida de una persona se convierte en un acto en el que participa todo el pueblo.