Este Halloween ha vuelto a coronar a la supermodelo alemana Heidi Klum como la reina indiscutible de la caracterización.
Para la 25ª edición de su mítica fiesta anual en Nueva York, la top sorprendió al mundo al transformarse en una gigantesca mano cercenada y ensangrentada, inspirada en una réplica exacta de su propia extremidad izquierda.
El impactante disfraz, diseñado con prótesis por un equipo de especialistas, requirió más de cinco horas de meticuloso trabajo para ocultar por completo su cuerpo, dejando únicamente al descubierto sus ojos y su boca.
Para la fiesta posterior, Heidi únicamente mantuvo parte del disfraz, concretamente la que correspondía a uno de sus dedos para así poder bailar y divertirse con facilidad.
Este año no era una edición cualquiera, sino el año de las bodas de plata de la fiesta de Halloween más exclusiva del mundo del espectáculo, un evento que Heidi Klum inauguró en el año 2000.
La celebración, que tuvo lugar en el club Marquee de Nueva York, reunió a una impresionante lista de celebridades internacionales de la moda, la música y el cine, obligados a cumplir con el estricto requisito de asistir disfrazados.