En ‘Universo Calleja’ hay espacio para la aventura, pero también para conversaciones íntimas y sinceras como la que Jesús Calleja ha protagonizado con Jordi Roca, considerado el mejor repostero del mundo.
El catalán se sinceró en ‘Universo Calleja’ como pocas veces sobre la enfermedad neurológica que cambió su voz para siempre y sobre el camino que le ha llevado a convertirse en uno de los grandes referentes de la gastronomía internacional.
Con la naturalidad y el sentido del humor que le caracterizan, el pequeño de los hermanos Roca habló del duro proceso que vivió cuando comenzó a sufrir una disfonía espasmódica, una neuropatía que afectó directamente a su forma de hablar, y explicó cómo ha aprendido a convivir con ella.
Nada más comenzar la charla, Jesús Calleja abordó una de las preguntas que muchas personas se han hecho al escuchar hablar al chef. "¿Por qué hablas así de bajo?", le preguntó con total naturalidad.
Lejos de esquivar la cuestión, Jordi Roca respondió con absoluta sinceridad. "Me pasó una cosa que es disfonía espasmódica. Es una neuropatía", explicó antes de recurrir a una metáfora para describir qué ocurre en su organismo.
"Imagínate un teclado. Tú quieres apretar la 'A' y no hay, entonces apretarás todas las teclas alrededor, pero no te sale. Un día estaba trabajando en la cocina y de repente se me volvió loca la cabeza... No podía bajar la cabeza", relató.
El chef recordó que durante mucho tiempo convivió con la incertidumbre de no saber qué le estaba ocurriendo, una etapa complicada que, sin embargo, ha conseguido superar gracias a una filosofía de vida basada en la aceptación y el humor.
"Pasas por un proceso en el que no sabes qué te pasa. Pero hoy soy feliz. Hago vídeos, gestiono mi voz gesticulando porque me ayuda a hablar mejor... Me descojono de mí mismo. Lo mejor es que uno haga risa de las cosas que le ocurren", confesó Jordi.
Calleja quiso indagar en cómo un niño que nació con 14 años de diferencia respecto a su hermano mayor terminó convirtiéndose en el “Best Pastry Chef of the World” (el mejor repostero del mundo). Y es que, aunque creció en una familia dedicada a la restauración, Jordi Roca reconoció que sus primeros pasos no estuvieron entre fogones.
"Yo empecé siendo camarero. Pero a los 22 años me fui a la cocina y dije: 'Coño, igual me gusta más esto'", recordó. El punto de inflexión definitivo llegó con la incorporación de un pastelero británico a El Celler de Can Roca, una experiencia que despertó definitivamente su creatividad y su vocación: "Me contó cosas que no sabía que existían y dije: 'Hostia, por aquí sí me interesa, aquí puedo crecer'", explicó.
Aquella curiosidad le llevó a crear uno de los postres más emblemáticos de su trayectoria: ‘El viaje a la Habana’, una propuesta que sorprendió incluso a sus propios hermanos al incorporar el aroma del humo de un habano a un helado.
"Se lo di a probar a mis hermanos después de un servicio", le contó entre risas a Jesús Calleja y confesó: "Se quedaron como: 'Coño pero, ¿qué has hecho? Esto es muy bueno'. Ahí dije: 'Soy único, estoy a vuestra altura'. Y ahí empezó todo".