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Todo es mentira

Todo es mentira28 julio 2026

Fernando Valladares explica por qué los incendios de hoy son casi imposibles de apagar: "El cambio climático magnifica todo"

El científico del CSIC analiza en Todo es mentira cómo el calentamiento global está transformando los incendios forestales en fenómenos mucho más intensos y difíciles de controlar.
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Los grandes incendios que afectan cada verano a España han abierto un intenso debate público sobre sus causas y sobre el papel que desempeña el cambio climático en su evolución. Mientras proliferan mensajes que minimizan la influencia del calentamiento global o atribuyen la situación exclusivamente a la falta de limpieza de los montes, la comunidad científica insiste en que la realidad es mucho más compleja.

Con ese objetivo intervino en 'Todo es mentira' Fernando Valladares, científico y ecólogo del CSIC, quien ofreció una explicación detallada de por qué los incendios actuales son muy distintos a los de hace apenas unas décadas y por qué, a su juicio, resulta imposible entender su comportamiento sin tener en cuenta el impacto del cambio climático.

El cambio climático actúa en todas las fases del incendio

Lejos de limitarse a afirmar que las temperaturas son cada vez más elevadas, Valladares explicó que el calentamiento global influye en todos los elementos necesarios para que un incendio se produzca y se propague.

"En prácticamente todos los ejes de la formación de un incendio el cambio climático afecta", aseguró al comienzo de la entrevista.

El científico recordó que para que exista fuego son necesarios tres elementos: combustible, comburente y una fuente de ignición. Según explicó, los tres se están viendo potenciados por el actual escenario climático.

Por un lado, el calor y la sequía resecan la vegetación y aumentan la cantidad de material susceptible de arder. A ello se suma un fenómeno menos conocido para el gran público: las enormes células convectivas que generan los incendios de gran tamaño y que introducen continuamente oxígeno fresco en la base de las llamas, alimentando todavía más el fuego.

También aumentan las causas naturales de ignición

Uno de los argumentos más habituales entre quienes niegan la relación entre incendios y cambio climático consiste en recordar que la mayoría de los fuegos tienen origen humano. Fernando Valladares no lo negó. De hecho, recordó que más del 90 % de los incendios comienzan por negligencias, accidentes o acciones intencionadas.

Sin embargo, añadió un matiz que considera fundamental. "Cada vez hay más rayos, más tormentas secas y más incendios provocados por los rayos, que también están aumentados por el cambio climático", explicó.

Por eso, sostuvo que el calentamiento global no solo agrava la propagación del fuego, sino que también incrementa algunas de las condiciones que favorecen su aparición.

"No se podrían explicar los incendios actuales sin la participación del cambio climático. Es un ingrediente fundamental", resumió.

Menos incendios, pero mucho más devastadores

Otra de las reflexiones que más llamó la atención durante la entrevista fue la diferencia entre el número de incendios y su magnitud. Según explicó Valladares, los datos muestran que la cantidad total de fuegos no está creciendo, pero sí lo hace su capacidad destructiva.

"El número de incendios va disminuyendo, pero lo que va ocurriendo es el tamaño de cada uno de los incendios", señaló. Ese incremento de superficie quemada está dando lugar a los denominados incendios de nueva generación, capaces de generar su propia dinámica atmosférica mediante enormes columnas de humo y calor.

El experto explicó que algunos de estos fuegos evolucionan hasta convertirse en incendios de sexta generación, una categoría asociada a comportamientos extremadamente agresivos que dificultan enormemente las labores de extinción.

"La inversión más rentable es prevenir"

Más allá del análisis científico, Valladares quiso poner el foco en la estrategia para afrontar este nuevo escenario.

A su juicio, España ha alcanzado un elevado nivel de preparación en materia de extinción, pero considera que el mayor esfuerzo debería concentrarse en evitar que los incendios lleguen a producirse. "La inversión fundamental es prevenir, es evitar que los incendios ocurran", defendió.

Para ilustrar esa idea, recurrió a una comparación con el sistema sanitario: prevenir resulta mucho menos costoso que actuar cuando el problema ya se ha producido.

Incluso ofreció una estimación económica para explicar esa diferencia. "Prevenir que se queme una hectárea cuesta 3.000 euros, pero apagarla cuesta 30.000", afirmó durante la entrevista.

España está viviendo los peores incendios de su historia reciente.
España está viviendo los peores incendios de su historia reciente.

Su respuesta a quienes culpan a los ecologistas

En la parte final de la conversación también respondió a quienes responsabilizan a las organizaciones ecologistas de impedir la limpieza de los montes. Su respuesta fue tajante. "Es un delirio", afirmó.

Lejos de buscar culpables, el científico insistió en que el verdadero reto pasa por construir consensos políticos y sociales que permitan afrontar un problema que, según explicó, afecta por igual a todos los territorios.

"Las soluciones solo van a venir si nos ponemos de acuerdo, con independencia del color político. Hay que escuchar a la ciencia", defendió.

Un pacto de Estado frente a un problema que seguirá creciendo

Fernando Valladares concluyó su intervención reclamando un cambio de enfoque en la gestión de los incendios forestales. Considera que la emergencia constante impide abordar las decisiones de fondo y lamenta que el debate solo cobre protagonismo cuando las llamas ya están activas.

Por ello defendió la necesidad de impulsar un gran pacto de Estado que permita adaptar las políticas forestales y climáticas a una realidad completamente distinta a la de hace unas décadas.

"Un pacto de Estado supone un compromiso. Es una idea muy necesaria para un mundo que tiene un nuevo clima y que está sufriendo nuevos incendios", concluyó.

Su mensaje dejó una idea clara: el reto ya no consiste únicamente en apagar incendios, sino en comprender por qué son cada vez más intensos y actuar antes de que empiecen.

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