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Supervivientes All Stars13 octubre 2026

Curiosidades de la boda de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote: de los 400 invitados al momentazo de Jesulín

La pareja no descarta casarse de nuevo, esta vez por la iglesia, pero siempre recuerda con ilusión su gran boda, una celebración por todo lo alto
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Seis años de relación fueron más que suficientes para que el concursante de 'Supervivientes All Stars 2026' Víctor Janeiro y Beatriz Trapote tomaran la decisión de casarse. La pareja se conoció durante un reportaje televisivo, Beatriz acudió para entrevistar a Víctor y la chispa fue inmediata.

Se gustaron desde el primer momento y las cámaras fueron testigo de ello, porque no se cortaron a la hora de lanzarse piropos. Tras ese primer encuentro, comenzaron una relación, fruto de la cual han nacido los tres hijos de la pareja. 

Siempre se les ha considerado como una de las parejas más estables del mundo del corazón. Desde que empezó su historia de amor, han estado apoyándose el uno al otro, en las buenas y en las malas, también en la distancia, porque han sido varios los concursos en los que han participado por separado. Mientras uno de ellos demostraba ser un gran superviviente o que podía con el aislamiento, el otro respaldaba sus acciones desde plató y se quedaba en casa, cuidando el fuerte. 

Una historia de amor como la suya necesitaba una boda a la altura, de cuento de hadas, tal vez por eso les llevó tanto tiempo dar el paso, porque querían que todo fuera perfecto. Fue una gran boda, con el tiempo revelaron que habían invertido unos 100.000 euros, un precio que pagaron con gusto porque así pudieron cumplir todos sus sueños para su gran día, una celebración por todo lo alto que compartieron con sus invitados, algunos de ellos anónimos y otros de renombre. 

Curiosidades de la boda de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote

La boda, una ceremonia civil, se celebró el 2 de noviembre de 2013 en la finca Fuente Rey, en Jerez de la Frontera. Hasta allí se desplazaron los 400 invitados con los que contó el festejo, todos adultos, porque en la invitación quedaba claro que esta era una boda sin niños, algo que es cada vez más habitual, pero que no lo era tanto en el momento. 

Esta decisión se convirtió en motivo de controversia porque, aunque se respetaran los deseos de la pareja, hubo algunos invitados que se mostraron un poco molestos al respecto. A pesar de no querer niños entre los invitados, la novia llegó del brazo de su padre, al ritmo de 'Solamente tú' de Pablo Alborán, interpretada por el grupo D'Arte, y con un cortejo de seis niños, entre los que estaban dos de los hijos mayores de Jesulín y María José Campanario, Julia y Alejandro.  

No fue la única condición de la pareja, que también solicitó que los presentes no hicieran fotografías, esperando poder evitar filtraciones del enlace: "Las mejores faenas se ven desde la barrera, los mejores recuerdos quedan en el alma y las mejores fotografías las sacamos nosotros. Se ruega no hacer fotos", decía la invitación. El motivo podía ser el deseo de los novios de que los invitados vivieran el momento, pero también la exclusiva que tenían pactada y por la que recibieron 150.000 euros. 

A pesar de esta petición, esto no era lo más inesperado de la invitación, lo era la tarjeta en sí misma, que diseñaron con inspiración taurina. La invitación recreaba un tradicional cartel de una corrida de toros. La pareja la envió por WhatsApp a sus invitados antes de enviar la versión física por correo. 

Fue una boda al aire libre, en un ambiente rural, con pacas de heno para crear la imagen deseada por los novios y sillas blancas sobre una alfombra verde, para sentar a los invitados. Víctor optó por un traje corto de torero y Beatriz lució hasta tres vestidos, todos de Alejandro de Miguel, uno para la ceremonia, otro para el convite y el tercero para la fiesta.

Los hermanos del novio y la madre de Beatriz se encargaron de los discursos y, durante el banquete, optaron por tapas típicas andaluzas y un menú compuesto por ensalada de lomo de atún rojo, arroz caldoso con rape y langostinos y mousse de yogur con moras y milhojas de merengue con frutos rojos. 

Como es tradición, los recién casados abrieron el baile: "Para abrir la pista, escenificamos la banda sonora de 'El guardaespaldas', con una coreografía que preparamos a conciencia y dejó boquiabiertos a nuestros invitados", explicaba la propia Beatriz para Vanitatis.

"Al terminar, nos marcamos un rock y después sonó la canción de La Bella y la Bestia con la que invitamos a bailar a nuestros padrinos. Fue genial". Comenzaba así la fiesta como tal, que duró hasta altas horas de la madrugada y que contó incluso con actuaciones en directo, como la de Soraya Arnelas o la de Jesulín de Ubrique, que cantó su gran éxito, 'Toda'. 

Entre los invitados destacaron varios rostros conocidos, como la propia Soraya, Lydia Lozano, José Manuel Parada, María Jiménez, Olvido Hormigos, también María Jiménez, José Antonio Canales Rivera con su mujer, o el rejoneador Fermín Bohórquez y su esposa Mercedes Domecq.

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