Nunca dejó una sola huella dactilar. Se envolvía las manos en celo y papel antes de entrar en acción. Eligía siempre bancos rurales sin cámaras. Se cambió de barba, de peluca, de peso y hasta de cojera según el atraco. Durante más de 14 años, Jaime Giménez Arbe, conocido como El Solitario, fue el hombre más buscado de España y el atracador de bancos más prolífico de la historia de nuestro país. Y nadie sabía su nombre.
Según él mismo cuenta, comenzó en el mundo del crimen a finales de los años 70, colaborando con grupos anarquistas vinculados a la independencia de Córcega y participando en su primer atraco en un papel secundario. Sin embargo, su etapa más prolífica fue la comprendida entre 1993 y 2007. Su carrera delictiva se prolongó durante 14 años y acabó con su detención en 2007.
Logró burlar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado mientras perpetraba atracos con un método meticuloso y una frialdad que terminó costando la vida a tres personas. Su modus operandi era tan preciso que jamás dejaba ninguna huella dactilar, y elegía estratégicamente sucursales en zonas rurales que carecían de cámaras. Era muy metódico, tenía rasgos narcisistas y planificaba al detalle cada uno de sus golpes.
El caso que hizo saltar todas las alarmas fue el del 9 de junio de 2004. Dos guardias civiles habían sido asesinados en un control de carretera en Castejón, Navarra. El comandante de la Guardia Civil Manuel Callejas, que participó en la investigación, recuerda: "Dos agentes del Destacamento de Tráfico de Calahorra se encontraban prestando servicio y en un determinado momento vieron una actitud sospechosa de un conductor. Al ponerse en paralelo con él en un cruce de Castejón, el conductor del vehículo todoterreno les sorprendió con un arma y les disparó a sangre fría."
Las primeras hipótesis apuntaban a ETA. El calibre utilizado parecía confirmarlo. "Se trataba del calibre 45, un calibre de guerra", explica Alfonso Ojea. Pero la investigación dio un giro radical. Gracias a los análisis de balística, los investigadores consiguieron relacionar el arma utilizada en el tiroteo de los guardias civiles con otro delito anterior. Se determinó que, unos años antes, en el año 2000, ese arma se utilizó para atracar una sucursal en la localidad de La Vall d'Uixó, en Castellón, donde un policía local fue asesinado.
Por primera vez los agentes obtuvieron una imagen del sospechoso. En las fotos se podía ver a un hombre con barba, grueso, de en torno a 1,75 o 1,80, pero los investigadores sospecharon enseguida que el aspecto era falso. Por ello, confeccionaron un cartel y lo difundieron.
Dar el paso a las grandes ciudades fue el principio de su fin. En febrero de 2007 atracó una sucursal en Canillas, Madrid, a pocos metros de uno de los principales complejos policiales del país. Era el número 35 de su lista. "Ese atraco fue el principio del fin de El Solitario", detalla José María Benito. Desde ese momento se creó un equipo conjunto entre Policía Nacional y Guardia Civil para capturarlo.
Un antiguo preso contactó con la policía tras ver un vídeo en la televisión, dijo que le conocía y facilitó su nombre: Jaime Giménez Arbe. Un inspector cotejó la foto del DNI con las imágenes de las cámaras de los bancos y apreció un "parecido extraordinario".
La investigación ya tenía la que parecía ser la pieza decisiva de la investigación. Los agentes pincharon el teléfono y descubrieron una conversación con Iris, una mujer brasileña con la que mantenía una relación. El Solitario le dijo que en breve podría ir a Brasil, pero que tenía que encargarse antes de un negocio y, posteriormente, le preguntó cómo se decía en portugués "señor director, deme la recaudación". Sabían que iba a actuar en Portugal.
Así, Jaime Giménez Arbe fue detenido el 23 de julio de 2007 en la localidad de Figueira da Foz tras una operación conjunta entre la policía española y la portuguesa denominada Operación Gloria. En lugar de mostrarse preocupado, parecía estar eufórico. Incluso bromeaba con los agentes.
En el registro de su vivienda y su nave industrial en Pinto, encontraron una infinidad de armas de fuego, libros técnicos para construir y montar armas, moldes de su cara y una colección de cuadernos donde había ido apuntando todas las direcciones y las rutas de huida. También hallaron piezas del Suzuki que ordenó desguazar, donde se detectaron restos de pólvora del arma empleada en el tiroteo de Castejón, así como todas las matrículas dobladas que troquelado él mismo.
El 7 de julio de 2008 comenzó el juicio en Navarra por el asesinato de los guardias civiles. El Solitario, en su declaración, negó los asesinatos pero reconoció los atracos: "Yo no voy a decir que soy un angelito. El hecho de que yo sea un expropiador de bancos es algo que no he negado en ningún momento."
Durante el juicio, en un momento dado, habló en un idioma inventado. "Esto lo hizo claramente porque creía que era superior a todos", explica Alfonso Ojea. En un juicio celebrado en Madrid en 2013, simuló un desmayo y los médicos confirmaron que no le había pasado nada. Solo trató de retrasar la sesión. Al final, obtuvo condenas que sumaban unos 100 años de cárcel.
A pesar de ello, Jaime Giménez Arbe cumplió 70 años el pasado 12 de enero y podría salir en breve de prisión. El plazo máximo de cumplimiento en España por de este tipo son 25 años, ya que no existía entonces la prisión permanente revisable, a la que hubiera sido condenado hoy en día.