El Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2026 es para el estadounidense Karl Deisseroth y los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel "por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por la luz y la optogenética", anunció este lunes la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo. Noticias Cuatro enseña cómo el estadounidense lo ha celebrado.
"Los galardonados han sentado las bases de una nueva era en la neurociencia", según informa la academia, ya que este método se está utilizando actualmente en laboratorios de todo el mundo para desvelar los misterios del cerebro.
Deisseroth, por su parte, transformó la proteína canalrodopsina en un interruptor controlado por la luz para las células nerviosas. Introdujo el gen de la canalrodopsina en neuronas de ratas. Al iluminar las células con luz azul, logró activar una señal nerviosa, avance que publicó en 2005. Dos años más tarde, consiguió que este interruptor controlado por la luz para las neuronas funcionara en los cerebros de ratones vivos.
El estadounidense ha tenido una calurosa felicitación por parte de su entorno. Sus compañeros de trabajo se reunieron a la entrada del edificio, para ovacionarle, aplaudirle, grabarle, pero sobre todo abrazarle por lo que acababa de conseguir: nada más y nada menos que el premio Nobel de la medicina.
Levantaba los brazos, sonreía sin apenas poder creer que ha hecho historia. Es un neurocientífico que no está acostumbrado a llevar lujos, a llevar trajes y zapatos para las galas. Lo primero que ha hecho es agradecer todo el esfuerzo a su equipo de trabajo: "Estoy muy agradecido de representar todo lo que sois, lo que hacéis y haréis".
Sin embargo, el momento más emotivo le esperaba cuando llegó a casa. Las imágenes que llegaban con su familia han sido muy emotivas. Todos sus hijos, hasta los más pequeños, entendían que su padre va a pasar a la historia al ganar ese premio.
Sus hijos reaccionaron con sorpresa, mucha alegría, saltando de felicidad y con la boca abierta sin creer el gran logro, pero ahí está el resultado de todo su esfuerzo y enorme trabajo. Karl Deisseroth es investigador, profesor de bioingeniería, psiquiatría y ciencias de la conducta en la Universidad de Stanford. Con 54 años, es el más joven de los tres hombres que han recibido este premio.
El científico ha recibido el premio Nobel de la Medicina por su increíble proyecto de la optogenética, que busca ayudar con la depresión, con la esquizofrenia o con el alzheimer. Su estudio se centra en evaluar cómo resolver problemas de enfermedades mentales que a día de hoy ningún médico o científico ha conseguido resolver porque es uno de los lados más oscuros de la mente dentro del paradigma de la ciencia.
Algunos profesionales ya han puesto a prueba este campo para intentar devolver la vista a personas con discapacidad visual. Aunque ya ha sido uno de los confirmados en recibir el premio, no será hasta el 10 de diciembre que Deisseroth, su equipo de trabajo y su familia, puedan coger con sus propias manos el galardón que reconoce años de carrera y estudio sacrificados para resolver enfermedades que cada vez se saldan la vida de más personas en todo el mundo.