El posible brote de peste neumónica en Rusia ha despertado todas las alertas tras conocerse la muerte de una trabajadora de un laboratorio de enfermedades infecciosas en el país. A pesar de que las autoridades rusas no han reportado ningún caso, la embajada de Estados Unidos ha pedido a sus ciudadanos que se vayan del país. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha comunicado que Rusia le ha asegurado haber seguido todos los protocolos sanitarios internacionales tras la muerte por neumonía grave de la trabajadora del instituto de investigación, pero consideró que se requiere que Rusia comparta más información de manera “transparente”, como informa ‘Noticias Cuatro’.
Sobre la muerte de esta mujer en Rusia, las primeras hipótesis de los investigadores apuntan a un accidente de laboratorio, como explica el epidemiólogo Malick Gibani, experto en Vacunología Bacteriana Imperial College. Lo único que se sabe sobre esta muerte es que la trabajadora enfermó, que desarrolló una neumonía y que falleció días después.
Rusia ha declarado la alerta sanitaria y mantiene aislados a 200 contactos de la mujer. Este confinamiento ha desatado todas las alarmas, porque no aclaran la causa de la neumonía. “Es un caso de peste confirmado, sino sospechoso, porque la persona trabajaba en un centro donde manipulan este patógeno y se habla de posible exposición”, intentan tranquilizar las autoridades.
Por su parte, varios medios rusos apuntan que podría haberse roto una probeta con una cepa de esa bacteria. Sin embargo, el Kremlin ni confirma ni desmiente. Lo que preocupa es que pueda tratarse de la variante más peligrosa, la peste neumónica.
Esta variante puede transmitirse de persona a persona y es muy letal, aunque si se detecta a tiempo puede tratarse con antibióticos, indican los expertos. “De momento, no hay indicios de que se trate de un brote", explica el epidemiólogo Malick Gibani, experto en Vacunología Bacteriana Imperial College.
A pesar de ello, la OMS habla de un posible segundo caso y urge a Rusia a aclarar lo sucedido. Desde Estados Unidos también está presionando al Kremlin. Donald Trump ya ha confirmado que “muy pronto” hablará con Putin para conocer la última hora sobre este posible brote. De momento, el presidente de EEUU ya ha pedido a sus ciudadanos que abandonen Rusia.
Por su parte, el Kremlin ha llamado a la calma y ha instado a orientarse en las informaciones oficiales del servicio ruso de protección al consumidor, Rospotrebnadzor.
La entidad negó que la paciente fallecida hubiese tenido contacto con este patógeno, al señalar que en el instituto en el que trabajaba no tuvieron lugar situaciones de emergencias y en sus análisis no fueron detectados patógenos de la peste.
Además, desmintió las informaciones difundidas por canales independientes rusos sobre cuarentenas en hospitales de Siberia. Desde el Kremlin se ha señalado que la paciente murió a causa de una “neumonía de etiología desconocida”.
En respuesta a la propuesta de Trump de ayudar ante una eventual fuga del patógeno, señaló que la propia Rusia “está dispuesta a ayudar a EE.UU. en la lucha contra brotes de enfermedades infecciosas”, y recordó varios casos de enfermedades contagiosas que han afectado a la nación norteamericana en el último año.