La relación de Blake Lively y Ryan Reynolds los convirtió en una de las parejas más queridas de Hollywood. Él se encontraba en uno de los mejores momentos de su carrera y ella había conseguido consolidarse como una gran actriz, juntos se convertían en la pareja del momento y no decepcionaban, compartían proyecto de vida y sentido del humor, una de las cosas que nunca ha faltado en su matrimonio.
Además de los momentos buenos, que son muchos, también han sabido estar el uno para el otro en los momentos malos, como los que ha atravesado la actriz a raíz de su reciente polémica con quien fuera su compañero de trabajo, Justin Baldoni. Denuncia por acoso mediante, parece que su litigio ha llegado a su fin y, tras dos años de enfrentamiento, han llegado a un acuerdo con el que la actriz se siente ganadora. Durante todo el tiempo que ha durado el conflicto, el intercambio de acusaciones y las denuncias ante la ley, Reynolds ha estado de manera inequívoca al lado de su mujer.
Esto no sorprende demasiado, cada vez que tiene ocasión, halaga a su esposa, como mujer, como persona y como actriz. No oculta su admiración, aunque tampoco deja pasar la oportunidad de hacerle alguna broma pública, algo que parece que Lively recibe de buen gusto, tal vez porque abre la puerta a que ella haga lo propio y se la devuelva. ¿Cómo ha sido la historia de amor de esta pareja que parece haber encontrado en el otro a su alma gemela?
El cine los unió porque se conocieron gracias a Linterna verde, película de superhéroes que Reynolds protagonizó antes de convertirse en Deadpool. Trabajaron juntos en la película y descubrieron que se llevaban a las mil maravillas, por eso se hicieron amigos. En aquel momento ambos tenían pareja, Reynolds seguía casado con Scarlett Johansson y Lively salía con Penn Badgley, con quien había compartido trabajo en Gossip Girl.
Esta situación se mantuvo durante un tiempo, hasta que ambos estuvieron solteros (a lo largo de 2010 ambos dejaron a sus parejas) y una cita doble les obligó a replantearse su relación. No fue una cita que tuvieran entre ellos, era una cita doble, pero con la intención de que las chispas saltaran con sus respectivos acompañantes. Sin duda no fue la mejor noche para sus respectivas citas, aunque pudieron presenciar el comienzo del amor entre ellos. Era el año 2011 y ese encuentro fue el punto de inflexión que necesitaban para pasar de ser amigos a darse una oportunidad como pareja.
Los rumores comenzaron a sonar, era habitual verles juntos en público y, si bien se sabía que eran amigos, las citas, vacaciones en familia, encuentros y salidas de uno de casa del otro hacían sospechar que entre ellos existía una relación que no era solo amistad. El tiempo demostró que, efectivamente, así era, con el tiempo dejaron de esconder su relación, pero siempre han buscado ser discretos.
Sus vidas encajaron perfectamente y ambos tuvieron claro que el cambio que se había producido en su relación era lo que ambos necesitaban y estaban buscando en su vida, porque poco tiempo después tomaron la decisión de casarse. Era el año 2012 y el lugar escogido fue Boone Hall, en Carolina del Sur, una plantación en la que antiguamente trabajaron esclavos, lo que hizo que su boda estuviera rodeada de cierta polémica. Tiempo después reconocieron su equivocación y pidieron disculpas, señalando que habían cometido un gran error.
Su boda también supuso el comienzo de su familia, porque tan solo un par de años más tarde daban la bienvenida a su primera hija, a la que llamaron James (2014), dos años después nacería Inez y en 2019 dieron la bienvenida a Betty. Una gran familia que no sentían que estuviera completa, por eso en 2023 se convertían en padres por cuarta vez, esta vez de un niño al que llamaron Olin.
La pareja intenta que su vida familiar sea lo más discreta posible, pero desde que su relación se hizo pública no han dudado en hablar de ella libremente, mostrando que entre ellos existe una divertida dinámica en la que se retan y tratan de hacerse reír constantemente. Esto se ha podido ver en redes sociales, pero también durante entrevistas y encuentros con la prensa.
"Cuando Ryan y yo nos juntamos, establecimos la regla de no trabajar al mismo tiempo", explicaba Lively hace un tiempo durante su presencia en el pódcast de Amber Tamblyn. "Para que siempre podamos priorizar nuestra vida personal". Han sabido encontrar el equilibrio para que ninguno de los dos tenga que renunciar a su vida en casa o a su carrera y de momento parece que les funciona, pues ambos disfrutan de una consolidada carrera además de una feliz vida familiar.