Stella tenía muy claro a quién quería conocer en 'First Dates'. Había visto a Manuel en una cita anterior y algo en él le había hecho pensar que merecía la pena intentarlo. Le gustaba su físico, pero también su sensibilidad, el hecho de que hubiera acudido acompañado de su hija y, sobre todo, su manera de hablar del amor. Así que esta argentina de 70 años, que vive en Málaga, se puso en contacto con el programa para pedir una cita con él.
"Cree en el amor. Y eso me encantó", explicaba sobre lo que había escuchado decir al soltero. Manuel, por su parte, regresaba al restaurante con curiosidad y encantado de que una mujer hubiera tomado la iniciativa: "Que te haya llamado una mujer que quiere conocerte ya es un piropo".
Antes de encontrarse, Stella le dejaba una pequeña pista: una fotografía y un mensaje para que pudiera descubrir algo de ella. Manuel distinguía una figura alta, esbelta y con estilo, justo algunas de las características que había mencionado al explicar qué buscaba en una pareja.
El encuentro terminaba de confirmar aquella primera impresión. Él la recibía con flores y ella no podía estar más encantada con el detalle. "Súper bonitas, me encantan", agradecía. Stella reconocía que Manuel era como lo había visto en televisión, aunque había imaginado que sería todavía más alto.
También a él le gustaba lo que tenía delante: "Físicamente entra dentro de los cánones que yo he dicho que me apetecería conocer". La atracción era mutua, pero quedaba comprobar si la conversación acompañaba. Y lo hacía.
Durante la cena, Stella le explicaba que había visto en él a una persona familiar, sensible y con sentimientos. Manuel reconocía que tenía su "lagrimita de vez en cuando" y ambos coincidían en las ganas de compartir su vida con alguien. "Para mí la vida es para terminar de a dos", defendía ella.
La soltera buscaba algo más que compañía: "Yo busco la complicidad, busco la magia. Yo quiero reírme contigo, divertirnos juntos". Incluso imaginaba un plan tan cotidiano como preparar un bizcocho y acabar jugando con la harina.
Manuel desvelaba que tenía 76 años y Stella se sorprendía por lo bien que se conservaba. Él atribuía parte del mérito a la genética de su padre, aunque también cuidaba su alimentación y se mantenía activo. Ella, que practica yoga, pilates y coreografías de baile, tampoco parecía dispuesta a instalarse en el sofá.
Pero entre tantas coincidencias aparecía una diferencia: a Manuel le encantan las motos. Tanto, que había vendido su coche porque apenas lo utilizaba. Disfrutar del paisaje sobre dos ruedas es uno de sus grandes placeres y la idea de hacerlo con una mujer abrazada a él le resultaba especialmente atractiva.
A Stella, en cambio, subirse a una moto le daba reparo. Recordaba que, cuando lo había hecho, se había bajado con las piernas temblando. Eso sí, no cerraba la puerta: "Yo soy audaz, no soy de miedos". Si confiaba en Manuel y comprobaba que era responsable, estaba dispuesta a probar.
Ella también había vendido su coche, que utilizaba para atender a su madre, fallecida un año antes. Así que, puestos a buscar cómo hacer sus escapadas, Manuel proponía una alternativa con humor: "Pues en bici".
La complicidad les permitía hablar incluso de sus expectativas sexuales. Stella dejaba claro que esa parte de una relación era importante para ella y Manuel aseguraba que "todo funciona bien". Ambos asumían su edad con naturalidad, sin renunciar a la intimidad ni al romanticismo. "Para mí, hacer el amor es un arte", afirmaba ella.
Antes de la decisión final, Stella todavía encontraba otro atractivo en su acompañante: un aire a Richard Gere. Manuel reconocía que se lo habían dicho más de una vez y bromeaba con que él tenía menos dinero.
Cuando llegaba el momento de decidir, ella aceptaba una segunda cita para seguir conociéndose y expresaba un deseo: "Ojalá terminemos juntos". Él también decía que sí y recuperaba el asunto de las motos para bromear sobre sus próximos planes.
Stella, que había empezado la noche con cierto reparo ante esa afición, terminaba dejando claro que lo importante era seguir a su lado: "En moto, andando, a pie. Me da igual".