En el especial de 'First Dates' en el que los solteros acudían acompañados de sus perros, Luna tenía muy claro que su futura pareja debía compartir su pasión por los animales. Con Ragnar, su pequeño pomerania de un año y medio, se presentaba en el restaurante dispuesta a encontrar a un compañero "de dos patitas". Alguien activo, al que le gustaran el deporte y los viajes y que pudiera hacerse un hueco en una vida en la que los perros tienen mucho protagonismo.
La soltera, colombiana y residente en Madrid desde hacía 27 años, acababa de sacarse el título de peluquería canina. Además, colaboraba con asociaciones y refugios y era casa de acogida. Su experiencia con los animales venía de lejos: había llegado a convivir con 13 perros y calculaba que, a lo largo de su vida, había tenido entre 20 y 30.
Ragnar, aunque pudiera parecer un pequeño osito, tenía carácter para dar y regalar. "Es defensor del territorio, no deja entrar a nadie", advertía Luna sobre su inseparable compañero. Un perro muy pendiente de ella y dispuesto a protegerla que, durante la cena, tampoco iba a pasar desapercibido.
Juan llegaba acompañado de Rocky, un enorme mastín al que conocía desde cachorro. Su tranquilidad contrastaba con la inquietud del pomerania y su compañía había sido fundamental en una etapa complicada: el soltero contaba que se había divorciado hacía aproximadamente un año y medio y que su perro le estaba ayudando a mantenerse activo.
Padre de una hija de 18 años y un hijo de 12, Juan quería volver a apostar por el amor, aunque sin correr. Antes de conocer a Luna, recibía una pista sobre Ragnar: su nombre vikingo y su valentía le hacían imaginar un perro de presa. La sorpresa llegaba al encontrarse con aquel pequeño pomerania.
Entre los solteros, la primera impresión era buena. Juan destacaba especialmente la sonrisa de Luna, que le transmitía alegría. Además, tenían tema de conversación de sobra: ella vivía volcada en el mundo animal y él recordaba que su primera mascota había sido una oveja a la que había criado con biberón.
La conversación también dejaba una coincidencia: el anterior perro de Luna se llamaba Rocky. El nombre del mastín daba pie a hablar de Rocky Balboa y del pasado de la soltera practicando boxeo, antes de que llegara una pregunta habitual en cualquier primera cita: a qué se dedicaba Juan.
"Policía municipal", respondía él. Luna le pedía que lo repitiera y, una vez aclarado, reconocía ante las cámaras que aquello no terminaba de convencerla: "Es que los uniformes no me van mucho".
Sus dudas aumentaban al conocer su trayectoria sentimental. Juan había mantenido una relación de unos 20 años, desde los 18, y Luna consideraba que esa experiencia podía haberle dejado poco margen para descubrir qué quería en una nueva pareja. Él explicaba que llevaba un año encontrándose consigo mismo y que cada vez se sentía más tranquilo y en paz.
Aunque afirmaba que quería enamorarse, Juan no se planteaba convivir con alguien por el momento. Luna, que llevaba ocho años sin una pareja estable, percibía que estaban en etapas distintas: "Yo creo que todavía le falta un poquito, ¿no? Encontrarse más a él y tal, pero bueno, cada uno tiene su ritmo".
La cita continuaba entre confidencias y hasta dejaba espacio para bailar. Luna se definía como más explosiva frente al carácter tranquilo de Juan y valoraba que, al menos, él se animara a moverse. El soltero veía en el baile otro posible punto de conexión, además de su amor por los perros.
Pero quien terminaba conquistando a Luna era el mastín. "Me ha gustado más Rocky", confesaba con humor después de destacar lo bonito y tranquilo que era.
En la decisión final, Juan sí quería repetir: Luna le había parecido "una chica muy dulce y muy alegre". Ella, sin embargo, prefería dejarlo en aquella cena: "Eres un chico muy majo, muy agradable, yo me lo he pasado genial, pero es verdad que no he sentido esa chispa que hay que sentir para tener una segunda cita".
La despedida incluía una oferta de peluquería para Rocky que Juan resumía con una frase dirigida a su compañero: "Nada, Rocky, no ha podido ser, pero tenemos una peluquera".