Jorge llega a 'First Dates' con las ideas claras sobre el amor y con una estupenda opinión de sí mismo. El DJ de Torrejón de Ardoz quiere casarse, formar una familia y encontrar un amor de película. Eso sí, para enamorarse necesita conocer bien a la otra persona. Y, entre sus preferencias físicas, hay un detalle que tiene especial importancia: la nariz. La suya, según explica, es "perfecta".
Frente a él se encuentra Noa, una estudiante de estética de Vallecas que llama su atención desde el primer momento. Su nariz le gusta, pero su pelo morado tampoco pasa desapercibido. A ella, por su parte, Jorge le parece "guapete". Con esa primera impresión favorable, los dos se sientan a cenar sin imaginar que terminarán hablando de Matrix, de otras vidas y hasta de un tigre con mechas moradas.
La música les proporciona un primer punto en común. Cuando Jorge cuenta que es DJ, Noa le revela que su padre también lo es. A ella le encanta la música y salir de fiesta, así que la profesión de su acompañante encaja bien con sus gustos.
También comparten experiencias con los tintes. Noa explica que lleva cambiando de color de pelo desde los 12 años y que nunca había probado el morado. Jorge, que se ha teñido de rojo y de blanco, recibe un cumplido por sus mechas. Aunque ella deja clara su ventaja: "Yo tengo el pelo más guay".
Las pestañas y las cejas del soltero también se llevan su reconocimiento. Él admite que se ha preparado para la ocasión y presume de cejas. Entre bromas y comentarios sobre sus respectivos estilos, la conversación fluye hasta que Jorge cambia de asunto con una pregunta bastante menos habitual en una primera cita: "¿Qué crees que hay después de la muerte?".
La respuesta de Noa sorprende a su acompañante: "Yo creo que es toda una Matrix". La soltera plantea la posibilidad de que un día todos despierten y descubran que lo vivido era mentira, o que les toque empezar de nuevo. "Imagínate que estás conectado y te toca revivirlo todo otra vez. Mira, me pega algo, vamos", comenta.
Jorge propone otra posibilidad: la reencarnación. Noa tampoco la descarta, aunque volver a ser una persona no le entusiasma. Convertirse en un animal sí le parece un plan más atractivo.
Y, puestos a elegir, tiene una imagen muy concreta: "Me encantaría ser un tigre con mechas moradas". Blanco y morado, para ser exactos. Jorge prefiere un águila real. Una elección que provoca otra confesión de Noa: le gusta ver esas aves, pero siente miedo cuando pasan por encima de ella porque cree que podrían atacarla.
Al hablar de sus primeras impresiones, ambos confirman que se han gustado. Jorge destaca el pelo morado de Noa, aunque ante las cámaras reconoce una reserva que no comparte con ella: "No me gustan las chicas tan maquilladas". Prefiere que vayan más al natural.
Los dos explican que no han tenido pareja. Noa recuerda una mala experiencia con un chico que, según cuenta, la utilizó para olvidar a su ex y después se fue con otra. Ahora prefiere conocer a alguien poco a poco y construir primero una amistad.
Además, para ella el sentido del humor suma muchos puntos. "Guapos hay miles, graciosos hay pocos", afirma. En cuanto a los celos, explica que necesita confianza: no le molesta que su pareja tenga amigas o salga de fiesta, pero sí que no le conteste en toda la noche.
La cita termina con los dos cantando y bailando en el karaoke. Noa destaca que Jorge "tiene su rollazo" y ambos aseguran que se lo han pasado muy bien. Al pagar, acuerdan dividir la cuenta y él propone invitarla la próxima vez.
Pero Jorge todavía se permite una última broma. Cuando le preguntan si quiere una segunda cita con Noa, responde que no. Apenas deja pasar un instante antes de aclararlo: "Es broma".
La respuesta real es un sí, y Noa coincide: le ha caído "súper bien" y le parece "un chico bien mono". Después de hablar de revivirlo todo, los dos eligen repetir algo bastante más sencillo: una cita juntos.
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