Pepe tenía una explicación muy sencilla para sus ausencias en misa: los domingos prefería cambiar la iglesia por el campo. El soltero ha recordado su etapa como monaguillo durante su cita con Lucía en 'First Dates', donde las anécdotas han servido para animar la conversación, aunque no para despertar las mariposas.
La cena ha dejado espacio para hablar de viajes, creencias y hasta de orgasmos fingidos. Un recorrido con algunas sorpresas y una conclusión compartida: ambos se han llevado una buena impresión del otro, pero ninguno ha sentido ese pequeño vuelco que invita a seguir conociéndose.
Los viajes de Pepe habían llamado la atención de Lucía. Ella, que ha explicado que ha viajado poco, ha reconocido sentir "envidia sana" al escuchar sus experiencias. Especialmente, la de haberse marchado a Cuba con una mochila: "Me parece espectacular".
Pero la conversación ha cambiado de rumbo con una pregunta sobre religión. Pepe ha respondido con una revelación de su juventud: "Fui monaguillo". Y enseguida ha añadido su particular matiz: "Monaguillo pillo".
A Lucía le ha hecho gracia el descubrimiento, aunque todavía faltaba la mejor parte de la historia. "Me echaron", ha confesado él. ¿El motivo? "No iba los domingos".
Pepe ha explicado que sus planes para ese día tenían poco que ver con asistir a misa: "Yo me iba al campo, a mí me gustaba el campo". Su propuesta era cumplir entre semana, acudiendo a los oficios de la tarde, a las siete o a las ocho. Sin embargo, aquel reparto de horarios no convenció al sacerdote y su etapa de monaguillo llegó a su fin.
Entre las risas, Lucía ha dejado clara una cuestión que para ella sí tiene peso a la hora de buscar pareja: "Para mí tiene una cierta importancia que mi pareja sea religiosa".
La conversación ha pasado después de las creencias a un terreno bastante más íntimo. Una de las preguntas planteaba si habían fingido alguna vez un orgasmo y Pepe no ha esquivado la respuesta: "Pues te voy a decir que sí".
Lucía se ha quedado sorprendida: "¿Realmente el hombre puede fingir esto?". Su cita ha resumido lo ocurrido sin demasiados rodeos: "Yo hice como que sí y era que no".
Ella ha reconocido que nunca había escuchado una confesión semejante. "Tampoco sé cómo lo hacen", ha comentado, todavía intrigada por la respuesta.
El juego también ha llevado la charla hacia las costumbres domésticas. Al preguntarle cada cuánto cambia las sábanas, Pepe ha contestado: "Bueno, cuando me acuerdo". Entre unas cuestiones y otras, la cena ha seguido adelante, pero la conexión sentimental no terminaba de aparecer.
En la decisión final, Pepe ha querido destacar las cualidades de Lucía antes de explicar por qué no repetiría el encuentro: "Me has parecido encantadora". También le ha dicho que le parecía una buena persona, pero le faltaba algo fundamental: "No me ha nacido, no me han salido las mariposas".
Lucía ha coincidido con él. Se ha llevado la impresión de haber conocido a un buen hombre, aunque tampoco ha sentido la chispa necesaria para una segunda cita. Lo ha expresado con una imagen muy suya: faltaba un sentimiento que le hubiera "movido un poquito una costilla".
Sin reproches y con cariño, los dos se han deseado suerte. La historia de Pepe como monaguillo ha dado para una buena conversación; la de Pepe y Lucía como pareja se ha quedado en esa primera cena.