Hay presentaciones que no dejan indiferente y la de María en ‘First Dates’ ha sido una de ellas. “Me defino una persona alocada, vividora y sinvergüenza”, ha anunciado esta soltera que llega desde Utrera, aunque nació en Madrid. Trabaja como técnico veterinario y, según ha contado, también realiza terapias holísticas con animales. Pero lo que más ha llamado la atención ha sido su afirmación de que puede comunicarse con ellos telepáticamente.
En el amor, sus deseos resultan bastante más terrenales. Después de unos dos años sin pareja, María tiene claro qué le gustaría encontrar: alguien con quien sentirse tranquila y segura. Y lo ha resumido con una petición tan sencilla como cariñosa: “Un oso que me achuche”.
Su presentación ha tenido incluso un pequeño invitado: un insecto posado en su camisa al que ella se ha referido como “una palomita”. Una llegada muy acorde con su amor por los animales, que ha dado pie a explicar en qué consiste lo que denomina “comunicación animal”.
“Bueno, la gente me va a llamar loca, pero bueno, se hace telepáticamente”, ha asegurado. Según su relato, medita y utiliza una fotografía del animal: “Me vienen imágenes, me vienen olores y tal”.
Para ilustrarlo, María ha contado una experiencia con un gato perdido. Según ha explicado, visualizó al animal cerca de una piscina y, posteriormente, su dueña le trasladó que lo habían visto en un lugar que coincidía con esa descripción. “Me han pasado cosas raras”, ha concluido al recordar la anécdota.
Al otro lado de la cita estaba José, llegado de Huelva y vigilante de seguridad. Su presentación ofrecía un posible punto de conexión con María: “Me gusta mucho meditar, me gusta mucho sentir paz”.
También disfruta subiéndose a su moto y saliendo a recorrer carreteras “sin itinerario ni horario”. Y, cuando han empezado a conocerse, los animales les han proporcionado un primer tema de conversación. José tiene un perro mestizo y ha expresado su aprecio tanto por los animales como por quienes se preocupan por su bienestar.
Sin embargo, a María no le ha surgido esa primera atracción. “Físicamente no me ha llamado la atención. No es mi prototipo de chico”, ha reconocido ante la cámara. A esa impresión se ha sumado otra diferencia que ha aparecido incluso antes de sentarse a cenar.
Cuando José ha explicado que bebe alcohol “muy rara vez”, María no ha terminado de encajar la respuesta. Para ella, el plan de salir a tomar unas cañas parece tener su importancia, y ya en la mesa se lo ha dicho sin rodeos: “No me fío de la gente que no bebe”.
José ha respondido con humor: “Yo sí me fío de la gente que bebe, así que tranquila”. Pero también ha dejado clara la razón de su elección. No se trata de hacer “lo políticamente correcto”: sencillamente, no le gustan ni el tabaco ni el alcohol.
Y ante las reservas de su cita, ha rematado con una frase que resume su postura: “Pues no me voy a echar a la bebida para que te fíes de mí, ¿eh?”. La cena acababa de empezar y ambos ya tenían una diferencia sobre la mesa que no necesitaba telepatía para entenderse. ¿Cómo habrá terminado la cita?