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First dates

First Dates04 septiembre 2026

Julio sorprende a Carlos Sobera y a su cita con el trabajo personal que ha realizado: “Antes era machista”

El soltero reconoce en ‘First Dates’ que llegó a comportarse de manera autoritaria con sus parejas y explica cómo un grupo de igualdad de género le ayudó a cambiar
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Julio llegó al restaurante de ‘First Dates’ dispuesto a encontrar el amor, aunque también a mostrar sin complejos el importante cambio personal que ha experimentado durante los últimos años. Su camisa, sus pendientes, sus zapatillas de diferentes colores y sus uñas pintadas llamaron inmediatamente la atención de Carlos Sobera, pero detrás de ese estilo había una historia mucho más profunda.

Siempre me ha gustado vestir moderno, pero todavía lo agudizo más a partir de mi deconstrucción”, explicó el soltero. La palabra despertó la curiosidad del presentador, que quiso conocer los motivos que le habían llevado a iniciar aquel proceso.

Julio contó entonces que decidió entrar en un grupo de igualdad de género y que allí comenzó a identificar actitudes propias que hasta ese momento había tenido completamente normalizadas: “Empecé a evolucionar dentro del grupo y a ver muchas cosas que no me gustaban de mí”.

Julio reconoce ante Carlos Sobera las actitudes machistas de su pasado

Cuando Sobera le preguntó directamente qué era aquello que le disgustaba, Julio no trató de esquivar la respuesta: “El machismo que tenía. Era una persona autoritaria con la mujer”.

El soltero explicó que, como era quien aportaba la parte económica al hogar, había llegado a pensar que también era el único que tenía derecho a estar cansado. Esa forma de comportarse empezó a generarle un profundo malestar y le llevó a examinar sus propias acciones.

“Empecé a centrarme en mí y a ver que, efectivamente, era machista y sin reconocerlo”, admitió. Una capacidad de autocrítica que impresionó a Carlos Sobera: “Eso dice mucho de ti: autocrítica, reflexión, cambio y compromiso”.

El presentador aprovechó la conversación para lanzar además una reflexión sobre la educación de los más jóvenes. En lugar de limitarse a advertir a las hijas de los peligros a los que pueden enfrentarse, defendió la importancia de enseñar a los hijos a tratar correctamente a las mujeres.

La reacción de Patri al conocer el cambio de Julio

La encargada de compartir la velada con Julio fue Patri, una sociosanitaria sevillana que reconoció inicialmente que el soltero no encajaba demasiado en su prototipo. Su original apariencia le llamó la atención, especialmente las uñas pintadas, aunque pronto empezó a valorar positivamente su forma de ser.

La conversación avanzó entre el gusto de Patri por el tardeo y los viajes que Julio realiza en su autocaravana. Ambos descubrieron que compartían las ganas de vivir nuevas experiencias acompañados y comenzaron incluso a imaginarse recorriendo juntos distintos lugares.

Fue entonces cuando Julio volvió a hablar del trabajo personal que había realizado. Explicó a su cita que pertenece a un grupo de igualdad de género y que allí ha aprendido a reconocer comportamientos machistas heredados y normalizados durante generaciones. También recordó que fue una expareja feminista quien detectó algunos de sus micromachismos, aunque en aquel momento él no estaba preparado para escucharla.

Su sinceridad terminó conquistando a Patri: “El hombre está bien amueblado”. La soltera también dejó claro que no le suponía ningún problema que Julio llevase las uñas pintadas: “Yo me puedo pasear perfectamente con él y, como vea que le miran raro, más fuerte le voy a agarrar”.

Julio explicó que los colores elegidos tampoco eran casuales: el negro representaba el luto por las mujeres fallecidas y el morado, al feminismo. Al terminar la velada, los dos coincidieron en que querían seguir conociéndose y aceptaron tener una segunda cita, que prometieron celebrar bailando sevillanas.

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