Hay sorpresas que despiertan la chispa y otras que dejan a quien las recibe buscando una salida. Gaia ha vivido uno de esos momentos en ‘First Dates’ con Antonio, que ha querido demostrar su lado más pasional con un baile. Él confiaba en la energía que transmite al moverse; ella solo podía pensar: “Tierra, trágame, que alguien me saque de aquí”.
Antes de llegar a ese punto, los dos habían hablado de la importancia del sexo en una relación. Un terreno en el que parecían tener algo en común, aunque la forma de abordar el asunto ya dejaba ver que no estaban en la misma sintonía.
“¿Qué importancia le das al sexo en tu vida?”, le preguntaba Gaia. Antonio explicaba que para él era un asunto muy importante y apasionante, aunque introducía un matiz en inglés: “Not for everyone”. Una manera de presentarse que no terminaba de convencer a su cita. Para ella, su actitud rozaba “la línea de la excesiva seguridad y del egocentrismo”.
Gaia también consideraba el sexo una parte importante de la pareja, algo que hay que cuidar con iniciativas y propuestas diferentes para evitar la monotonía. Eso sí, reconocía que ella no había tenido ese problema porque se consideraba muy pasional.
Antonio, por su parte, admitía ante las cámaras que sentía deseo por ella, aunque no tenía claro si era correspondido. Y cuando Gaia le daba pie a aportar algún ejemplo a la conversación, él aprovechaba para lanzar toda una declaración de intenciones: “Yo voy a la acción directamente”.
La frase tampoco conseguía despejar las reservas de Gaia. “De la gente que se vende tan bien, me da un poco de respeto”, explicaba. Antonio estaba mostrando confianza; ella seguía preguntándose cuánto había detrás de esa puesta en escena.
Todavía quedaba por conocer otra faceta del soltero. “Es una sorpresa, mi amor”, anunciaba Antonio. Gaia pensaba que quizá iba a cantar, pero la propuesta tenía más que ver con el movimiento: él quería conquistarla bailando.
“Yo transmito mucha energía con el tema del baile”, explicaba. El problema era que la sorpresa estaba provocando en Gaia una reacción muy diferente a la que buscaba.
“¿No te gusta?”, le preguntaba Antonio. “Estoy sorprendida”, respondía ella, mientras ante las cámaras expresaba sin rodeos lo que había sentido: “No puede ser que esté pasando de verdad. Eso no es real”.
Antonio presentaba el baile como una muestra de su parte pasional. Gaia, sin embargo, estaba viviendo su particular momento de “tierra, trágame”. Aun así, al terminar encontraba una respuesta educada: “Bueno, gracias por la sorpresa”.
Al llegar la decisión final, Antonio se mostraba dispuesto a repetir: “Si ella lo quiere, sí”. Incluso le preguntaba directamente si quería volver a verle.
Gaia tenía clara su respuesta: “No, no ha habido mucho feeling entre nosotros”. Le explicaba que le parecía un chico muy guapo, pero que le faltaba lo fundamental: “No he sentido la chispa que necesito sentir”.
Antonio aceptaba la decisión y aseguraba que no se lo tomaba a mal. Su apuesta por pasar de las palabras a la acción había dejado un momento difícil de olvidar, sobre todo para Gaia.