Eva tenía bastante claro qué tipo de hombre quería encontrar en ‘First Dates’: “Me gustan los hombres con una buena melena, me gusta agarrarlos”. Sin embargo, para conquistarla hacía falta algo más que pelo largo y una afición compartida. Su encuentro con Antonio dejó claro que dos personas pueden sentir pasión por el mar y, aun así, navegar en direcciones distintas.
A ambos les gustan también las motos, aunque él lo había dejado y ella no terminaba de entenderlo. Esas coincidencias podían servir para romper el hielo, pero durante la cena fueron ganando terreno las diferencias. Y Eva acabó recurriendo al cine para explicar por qué su cita no encajaba con lo que esperaba.
Durante la conversación, Antonio contó que había pasado 37 años en pareja y que se había casado después de tener a su hija, que ahora tiene 18 años. Una historia sentimental muy larga que Eva interpretó de una forma particular: para ella, haber compartido casi toda la vida con una misma persona implicaba poca experiencia fuera de esa relación.
“Tiene poca experiencia en el amor”, comentó ante las cámaras. Para explicarlo, lo comparó con alguien que lleva la L en el coche y todavía no tiene práctica.
La edad también salió a relucir. Antonio tiene 56 años y Eva, 54, aunque está cerca de cumplir los 55. Una diferencia mínima, pero ella explicó que suele fijarse en hombres algo más jóvenes porque considera que tiene “un espíritu que es un poco loco”.
A Eva le gusta salir con sus amigas, celebrar los cumpleaños con distintos grupos y disfrutar de las fiestas al máximo. “Es como que no me he hecho mayor”, aseguró. Antonio, por su parte, ya percibía diferencias en sus costumbres, sus posibles amistades y su manera de vestir y moverse.
El momento más directo llegó cuando tuvieron que hablar de lo que les gustaba y lo que menos les convencía del otro. Eva señaló el pelo de Antonio y también quiso conocer su opinión sobre su forma de vestir.
Mientras ella se definía como sexy y “un poco guerrillera”, él destacó que iba cómoda y que lo importante era sentirse bien con la ropa elegida. El intercambio terminó reforzando la impresión de la soltera: “Yo veo que somos personas como de mundos distintos”.
Ante las cámaras, Eva resumió sus expectativas con una comparación que no dejaba demasiado margen para las dudas: “Me hubiera gustado un Aquaman”, explicó, describiendo a un hombre fuerte, elegante y atractivo. “Y me habéis puesto un pirata del Caribe, un Jack Sparrow, un bucanero, vamos”.
Las aficiones compartidas no fueron suficientes para despertar la atracción. Al llegar la decisión final, Eva rechazó tener una segunda cita con Antonio por sus diferentes estilos y porque no había sentido la chispa que esperaba desde el primer momento.
Él respondió también que no, “prácticamente por las mismas razones”, y volvió a señalar que eran de estilos muy diferentes.
Eso sí, ambos se despidieron cordialmente y dejaron abierta la posibilidad de tomar una cerveza si coincidían por Almería. No hubo una segunda cita romántica, pero tampoco un final con tormenta.