Hay citas en las que apagar las luces ayuda a encender la chispa. Y otras en las que, sencillamente, sirve para que se vea menos la incomodidad. Ester y Manuel han protagonizado en ‘First Dates’ un encuentro marcado por sus distintas formas de afrontar la intimidad: mientras ella esperaba algo de iniciativa, él necesitaba una confianza que todavía no había surgido.
Las diferencias ya habían aparecido durante la conversación, pero ha sido en el reservado donde han quedado especialmente claras. Los juegos proponían besos; Manuel sentía vergüenza y Esther no encontraba la manera de conectar con él.
Al abordar sus experiencias íntimas, Manuel ha explicado que necesita tener confianza con la otra persona. Una actitud que, de entrada, ha gustado a Esther: “Eso me gusta, que sea reservado y tal”. Ella también se ha definido como reservada en ese terreno, aunque después ha contado que ha pasado por etapas de experimentar.
“Yo he tenido mis locuras”, ha reconocido la soltera antes de explicar que había hecho un trío con dos chicos. Manuel, que se había descrito como más clásico, ha admitido ante las cámaras que aquello le generaba ciertas reservas.
“Eso es algo que a mí me tira un poco para atrás, porque yo soy un chico más tradicional”, ha señalado. Eso sí, también ha dejado claro que respetaba las experiencias de su acompañante: “Cada uno vive y hace lo que quiere”.
La conversación había dejado sobre la mesa dos maneras distintas de entender la intimidad. Faltaba comprobar cómo se desenvolvían cuando el programa les proponía pasar de las palabras a los juegos.
En el reservado, una de las propuestas les ha invitado a darse un beso húmedo. A Manuel le ha bastado escucharla para expresar su incomodidad: “A mí es que estas cosas me dan mucha vergüenza”.
Después, ante las cámaras, ha explicado cómo había vivido ese rato: “Lo he pasado bastante mal, porque no soy una persona así tan abierta como ella”.
Ester, por su parte, ha señalado que la timidez de su cita también terminaba condicionándola: “Yo no puedo con ella, porque se me pega, se me contagia. Y yo no soy así”. Aunque le ha dicho que había que respetar su forma de ser, la falta de acercamiento le estaba pesando.
La soltera ha recurrido entonces a la palanca de las luces para intentar que Manuel se sintiera más cómodo. También ha habido música y una oportunidad para bailar, pero la situación no ha terminado de despegar. “Se lo estoy poniendo a huevo y no hace nada. Apago las luces… nada”, ha lamentado ella.
Todavía quedaba otra propuesta por leer: darse un beso dulce. Sin embargo, cambiar el tipo de beso no ha cambiado el ambiente entre los dos. La vergüenza seguía presente y Ester ha terminado resumiendo su frustración con una frase contundente: “Ese chico no tiene sangre en las venas”.
El balance de su paso por el reservado ha sido bastante menos dulce de lo que sugería el juego: “Nos vamos del reservado como hemos entrado. Sin más”.
Ella esperaba que Manuel se soltara; él había dejado claro que necesitaba confianza. Y entre las expectativas de una y los tiempos del otro, los besos propuestos por ‘First Dates’ se han quedado sobre el papel.