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En guardia: Mujeres contra el crimen

EN GUARDIA24 mayo 2026

Las espeluznantes declaraciones del entorno de Wafaa Sebbah, brutalmente asesinada: "Se te parte el corazón"

Un brutal crimen cometido en la Comunidad Valenciana en 2019 y una investigación que tardó años en arrojar luz sobre este asesinato
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En noviembre de 2019, en la localidad de Carcaixent, se perdió el rastro de Wafaa Sebbah, una joven de 19 años cuyo cuerpo fue localizado dos años después en el interior de un pozo en una finca de dicho municipio.

Lo que en un principio se trató como una desaparición sin más se revelaría, tras una investigación lenta, sinuosa y cargada de obstáculos, como uno de los crímenes más execrables de los últimos años en España. El programa 'En Guardia: Mujeres contra el Crimen', emitido los lunes a las 23:00h en Cuatro, ha dedicado su episodio 14 de su tercera temporada a diseccionar este caso.

Wafaa fue apuñalada en tres ocasiones por un joven de su mismo grupo de amigos, conocido como 'El Tuvi', quien la maniató y la asfixió hasta causarle la muerte, después de agredirla sexualmente. Ese joven, cuyo nombre es David Soler escondía bajo una apariencia normal una brutalidad que trascendía incluso este crimen. 

La investigación: dos callejones sin salida y un giro decisivo

La Guardia Civil abrió las primeras líneas de investigación tratando de dar con el paradero de Wafaa, pero ninguna de ellas consiguió su objetivo. Tras agotar las dos primeras líneas de investigación, los agentes aseguran haberse encontrado en un "callejón sin salida", por lo que decidieron acudir a su sección de análisis de comportamiento delictivo, donde elaboraron un informe sobre el perfil criminal de la persona que podría estar detrás de la desaparición. La información de ese informe fue clave para analizar la agenda de contactos de la joven y, a la postre, acercarse finalmente al autor. 

Dicho informe propició una segunda ronda de declaraciones, centrada esta vez en el entorno de David Soler. Una de las amigas de Wafaa rompió su silencio aportando una "información crucial", al declarar que el sospechoso "está absolutamente obsesionado con tener relaciones sexuales con ella", y aportó mensajes de una conversación privada en la que él le decía, entre otras cosas, "te voy a secuestrar". 

Pero la pieza que hizo encajar el puzzle definitivamente vino de otro frente, de la expareja del sospechoso, una testigo protegida por temor a represalias al haber sido víctima de agresiones graves durante su relación sentimental. Esta declaró que David Soler le había ofrecido 50 euros por ir a la droguería a comprarle sosa cáustica. Un detalle aparentemente menor que, sumado al perfil elaborado por los analistas de comportamiento, situó a los agentes en el camino de la evidencia, y todo apuntaba a que tenían a su hombre. 

Un crimen previo que nadie conocía

Uno de los hallazgos más escalofriantes de la investigación, y que En Guardia expone con toda su crudeza, es que Wafaa no fue la primera víctima de 'El Tuvi'. Para presionarle psicológicamente, los cuerpos de seguridad decidieron "mover el avispero", convocando a declarar a personas de su entorno para ponerle más nervioso.

Fue entonces cuando alguien de ese círculo se derrumbó y reveló que David Soler ya había matado antes. En concreto, el 11 de junio de 2019, en Xàtiva, asesinó a una mujer de origen rumano embarazada de seis meses, a la que asestó 37 puñaladas. Es decir, 'El Tuvi' cometió ese crimen apenas cinco meses antes de que Wafaa desapareciera. 

La escena que partió el corazón de los agentes

Acompañados del propio David Soler, el autor se negaba a colaborar hasta que todo cambió al ver entrar a su madre, quien le pidió que dijera dónde estaba el cuerpo si había sido él. Fue entonces cuando se derrumbó y los llevó hasta la verdadera localización, un pozo de una finca familiar llamada 'Casa Vidalet', que ya no era de su propiedad. 

El despliegue en la búsqueda del cuerpo de Wafaa fue "uno de los mayores" que uno de los agentes recuerda haber visto a lo largo de su trayectoria profesional dentro de una investigación. Al asomarse al pozo, no se veía el fondo. Tuvo que bajar una persona para confirmar que había un cuerpo humano. Las condiciones en las que se encontró fueron detalladas por una agente que, al recordarlas, se rompió diciendo: "Se te parte el corazón. En ese momento te da más pena allí, era una niña". 

Una vez encontrado el cuerpo sin vida de Wafaa y enterrado en una ceremonia íntima siguiendo el ritual musulmán, la madre de la víctima hacía "una parte del duelo", pero este "no se completa hasta que no está enjuiciado el causante de esa muerte", explica una psicóloga en esta entrega de En Guardia. Una frase que resume con precisión el peso insostenible que cargan las familias de las víctimas de crímenes violentos, con el cuerpo, hallado; pero con la justicia, aún pendiente de cerrar del todo el círculo. 

El caso de Wafaa Sebbah es, en definitiva, el retrato de una violencia premeditada, reincidente y devastadora, que durante años consiguió mantenerse oculta gracias al silencio cómplice del entorno del asesino.