El crimen de Pioz tuvo lugar el 17 de agosto de 2016, en un chalé de la urbanización residencial La Arboleda, en la calle Sauces de Pioz de Guadalajara. Allí vivían Marcos y Janaína con David y María Carolina, sus dos hijos, de cuatro y dos años. Con ellos llegó a España desde Brasil Patrick Nogueira, un joven de buena familia, con estudios y supuestamente encantador.
Patrick llegó al domicilio familiar con unas pizzas para comer. Cuando estaban recogiéndolas, atacó en primer lugar a su tía, a la que apuñaló cuando estaba dejando los platos en el fregadero. Le clavó un cuchillo en el cuello. Luego fue a por sus dos primos pequeños, que se habían abrazado. No tuvo ningún tipo de consideración, por lo que los apuñaló y los mató en el acto. Marcos, el marido de Janaína y padre de los niños, estaba fuera de casa porque estaba trabajando.
A pesar de ello, Patrick se quedó allí y esperó a que su tío volviera. Cuando llegó, salió a recibirle a la zona del patio. Se sentaron y, al ser entre las 21:00 y las 21:30 horas, Marcos se extrañó de que los niños no salieran a saludarle. Fue entonces cuando, nada más pisar el domicilio, Patrick se abalanzó sobre él y le asestó varias puñaladas en el cuello. ''A ese lo cogí de frente, mirándolo a los ojos", precisaría Patrick después ante su amigo. Una vez acabó con la familia, metió sus restos mortales en seis bolsas de basura.
Lo que convierte este crimen en algo sin precedentes en la historia criminal española es su dimensión comunicativa. Mientras Patrick estaba acabando con la vida de sus familiares, lo retransmitió en directo a través de su teléfono a un amigo que tenía en Brasil, Marvin Henriques. A él le confesó por el chat de WhatsApp que fue a la casa con la intención de matar. "Pero, ¿cómo lo has hecho? Me quería imaginar la escena. Tú llegando para matar", preguntaba Marvin. "Nada, vine con dos pizzas, les mentí", respondía el asesino.
Patrick relataba de manera despectiva cómo mató a Janaína y cómo reaccionaban los niños: "No corren cuando los voy a matar." Narró los hechos como si se tratara de una partida de un videojuego. Mientras descuartizaba los cuerpos, contaba la dificultad de los huesos: "Da demasiado trabajo, he tenido que usar las manos."
Después se fotografió con los cadáveres mientras seccionaba las partes. "Ya están guardados y la casa limpia", precisó en el chat. "No he sentido nada. Solo estoy esperando al cuarto integrante", afirmaba mientras esperaba la llegada de su tío.
Los cadáveres permanecieron un mes en la casa de Pioz hasta que fueron descubiertos. El vigilante de la urbanización, Julián Jiménez, relata lo que vivió: "Una vecina nos comentó que salían fuertes olores y que llevaban tiempo sin ver a esa familia. Nada más entrar se percibía el olor a putrefacción. Intuí que algo raro estaba pasando en el chalé. Entonces, nada más levantar la persiana, vi que había un volumen de bolsas gigantesco en el suelo, con moscas alrededor y, por el color del líquido que desprendían, intuí que era sangre. Automáticamente llamé a la Guardia Civil."
Los agentes encontraron en los cuerpos los llamados 'escuadrones de la muerte', las larvas que aparecen durante el proceso de descomposición. Este detalle de la entomología forense fue clave, ya que los insectos indicaban que el crimen se había producido en el interior del domicilio y que los cadáveres nunca se habían movido de allí.
Tras el hallazgo, la investigación condujo rápidamente a Patrick. Esa conclusión se alcanzó tras entrevistar hasta a 33 personas. "Lo primero que nos llama la atención es que no se hubiera puesto en contacto con nadie para averiguar qué había pasado con su familia. Eso abre otra línea de investigación", explicaba la teniente coronel Cristina Moreno.
Una navaja dejada en su casa de Alcalá de Henares entregó su ADN a los investigadores españoles, que también fue hallado en la propiedad de Pioz. El 22 de septiembre se emitió una orden de detención europea e internacional, pero las autoridades brasileñas no lo detuvieron debido a la prohibición constitucional de extradición de la nación.
Patrick volvió a Brasil el 20 de septiembre. Su tío Walfran le preguntó si sabía qué había ocurrido con Marcos y su familia, pero aseguró que no había estado en Pioz y que era inocente. En paralelo, Marvin Henriques dejó su teléfono a un amigo en Brasil, que descubrió el chat con Patrick. El hallazgo acabó en una denuncia ante la policía. El joven había hecho vida normal en Brasil, incluso saliendo de fiesta, y llegó a tatuarse la fecha de los asesinatos.
Su hermana Hanna, abogada, había estado antes en España para reunirse con el juez encargado del caso y convenció a Patrick de que sería mejor estar encarcelado en España que en Brasil. Nogueira se entregó voluntariamente a las autoridades españolas el 19 de octubre. Nada más aterrizar su vuelo en Madrid-Barajas, fue puesto inmediatamente en prisión preventiva.
Patrick contaba con antecedentes en Brasil. Cuando tenía 16 años, apuñaló en el cuello a un profesor. Le propinó un navajazo en la yugular, provocando que tuviera que estar en silla de ruedas toda la vida. Según los expertos, a los ocho años le empezaron a hacer bullying en el colegio, por lo que llevaba un arma blanca, y empezó a beber alcohol desde los 10.
Patrick dejó a sus padres en Brasil y se quiso ir con sus tíos y sus primos a España. Marcos y Janaína encontraron en el joven un problema: no buscaba trabajo, no colaboraba en casa y tenía trifulcas continuas con ellos. Ante este escenario, los tíos pensaron que lo mejor era trasladarse a un chalé. Patrick, que era muy vengativo, entendió aquello como una ofensa. Walfran Campos asegura que ese fue el detonante.
El juicio tuvo lugar el 24 de octubre de 2018 y el resultado fueron 25 años por el asesinato de Janaína y tres condenas de prisión permanente revisable por el asesinato de Marcos y de los dos niños. Se determinó que, desde un punto de vista mental, es una persona absolutamente sana, sin ninguna patología ni enfermedad, por lo que era capaz de saber lo que estaba bien y lo que estaba mal.
"Va en su perfil. Asesinó a su familia y se quedó tan tranquilo. No tiene empatía hacia las personas y cree que el mundo gira en torno a él", cuentan los agentes de homicidios. Patrick no se arrepiente. Solo le importa haber perdido su juventud.