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En guardia: Mujeres contra el crimen

En guardia07 julio 2026

El crimen de la mujer sin nombre: 37 años de silencio resueltos por el ADN de un feto

En 1999 aparecen unos huesos sin identificar en el jardín de una casa de Sant Salvador de Guardiola; durante 18 años el caso parecía olvidado, pero finalmente se resolvió de la forma más inesperada
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Corría el año 1999 cuando en el jardín de una casa de Sant Salvador de Guardiola, en Manresa, aparecieron unos huesos de un cuerpo sin nombre. Tras llegar a un callejón sin salida, la investigación se archivó provisionalmente hasta que, dieciocho años después, en 2017, un expediente sin ninguna pista sobre la que avanzar en la investigación  llegó a manos de la Teniente Elena Alonso. Esta es la historia de ese expediente que nadie quería y que acabó resolviendo un asesinato ocurrido treinta y siete años antes. 

Una excavadora, huesos y un secreto en la cavidad pélvica

Durante unas obras en el jardín de una casa unifamiliar en Manresa, el dueño de la casa en ese momento se llevó el susto de su vida cuando la excavadora removió la tierra y salieron a la superficie lo que parecían ser los restos de un cuerpo humano.

Cuando los forenses examinaron aquellos restos, encontraron algo que nadie esperaba. El hallazgo fue descrito por los investigadores de la siguiente manera: "En la cavidad pélvica había restos de un feto humano." La víctima estaba embarazada en el momento de su muerte. Un dato que, décadas más tarde, se convertiría en la prueba más determinante del caso.

El primer callejón sin salida

Después de extraer el ADN de los restos y que este no coincidiera con ninguna base de datos, la investigación se quedó en un punto muerto. Sin identidad para la víctima, sin nombre que buscar, sin familia que hubiera puesto una denuncia, el caso no tenía forma de avanzar. El expediente se archivó como un callejón sin salida, esperando que alguien, en algún momento, lo recuperara.

Diecisiete años después del hallazgo, en 2016 se produjo un 'match' en el cadáver sin identificar, que dio positivo con otro ADN registrado en la base de datos. En ese momento, uno de los agentes de la Guardia Civil afirmaba: "Nos quedamos en shock, pero muy felices; ese positivo significaba que por fin podíamos identificar a la víctima."

El hilo que llevó al positivo lo había empezado a tirar una mujer anónima en busca de su hermana. José Antonio Hernández, periodista de El Mundo, relató que en 2016, una mujer acudió a verle para comentarle que su hermana había desaparecido en el año 1981 y que estaban haciendo todo lo posible para intentar encontrarla.

Esa mujer era Josefa Fraile. Confesaba ante las cámaras de En Guardia: "Cada 3 de septiembre recuerdo que era el cumpleaños de mi hermana. Siempre la he buscado." Añadía que su hermana desapareció sin dejar ningún rastro y que desde que la perdió, ha vivido sumida en una continua depresión. Una de las cosas que más la atormenta es que, después de vivir una dura infancia, su hermana y ella se hicieron una promesa que no había podido cumplir: "Si alguna vez desaparecemos, nos buscaremos."

En 2016 se produjo un 'match' en el cadáver sin identificar, esa mujer era Josefa Fraile
En 2016 se produjo un 'match' en el cadáver sin identificar, esa mujer era Josefa Fraile

El acusado: un escritor de 74 años

La investigación señaló a un único sospechoso. En 2018, después de 37 años del hallazgo de los restos humanos en el jardín de la vivienda de Sant Salvador de Guardiola, la investigación recogió todos los indicios para detener al autor de la muerte de María del Carmen Fraile e imputarle el delito de homicidio.

Los efectivos se desplazaron hasta Castellón, donde localizaron al acusado. Mientras estaba en la calle, los agentes se identificaron, le dijeron los motivos del arresto y le detuvieron. El acusado era ya una persona mayor y no opuso resistencia

El acusado fue detenido en la calle en Castellón en el año 2018
El acusado fue detenido en la calle en Castellón en el año 2018

La policía descubrió que este hombre había pasado su infancia en un campo de concentración nazi hasta que llegó a España con 11 años. A sus 74 años había escrito casi ocho novelas e incluso en una de ellas narraba el crimen de una mujer. Afirmó que solo conocía a Carmen de una relación esporádica y que era inocente.

La prueba definitiva: el ADN del feto

La negación del acusado se topó con la biología. La policía quería aclarar si era el padre del feto que apareció junto a los huesos de la víctima. De ser así, esto podría confirmar que por ese embarazo se pudo producir el asesinato de María del Carmen, ya que este hombre estaba casado y ese bebé podía convertirse en un problema para su relación. El juez aprobó que se hiciera una prueba de ADN a los restos del feto. Se solicitó la exhumación y se pidió al presunto autor otra muestra de ADN, que aceptó.

Los restos óseos de Josefa Fraile y el feto
Los restos óseos de Josefa Fraile y el feto

Tras cotejar las dos muestras, se comprobó que él era el padre del futuro bebé de María del Carmen. Con este 'match' se podía confirmar toda la historia: que víctima y acusado se conocían, que habían tenido relaciones sexuales y que habían alquilado una casa en Barcelona. 

Treinta y siete años de silencio sepultados en un jardín. Una promesa entre dos hermanas. Un expediente que nadie quería. Y, al final, una hebra de ADN que lo contó todo.