Hay crímenes que son más que un simple crimen, son una declaración de intenciones, una venganza calculada, una forma de destruir a alguien acabando con lo que más quiere. El asesinato de Anna y Olivia Zimmermann a manos de su padre, Tomás Gimeno, pertenece a la categoría de violencia vicaria.
Cristina Pin, Guardia Civil a la que se asignó el caso de las niñas de Tenerife, relató por primera vez y en primera persona cómo transcurrió la investigación del caso, con detalles inéditos hasta la publicación de este programa. Cristina es hija y nieta de Guardia Civil, entró hace 15 años en el Instituto Armado y siete años después accedió al cuerpo de investigadores de élite, la UCO. Durante más de un mes, trabajó sin descanso en el secuestro de las pequeñas Anna y Olivia a manos de su padre.
La noche que lo cambió todo comenzó con una mentira cuando Gimeno le dijo a su expareja y madre de sus hijas, Beatriz Zimmermann, que se iba con las pequeñas a cenar fuera. Mientras la madre esperaba que le devolvieran a sus hijas, lo que ocurría en realidad era que Anna y Olivia, de 1 y 6 años, estaban siendo asesinadas por su padre en la localidad tinerfeña de Igueste de Candelaria.
Esa noche, Tomás se trasladó al Puerto Marina de Tenerife; sobre las 21:30 cargó en su barco varias bolsas de deporte. Zarpó del puerto sobre las 00:30. La última vez que hablaron Tomás y Beatriz este le dijo: "Nunca más volverás a ver a las niñas". Beatriz acudió a la Guardia Civil para denunciar la situación, pero nunca imaginó que Tomás hubiera asesinado a sus hijas y arrojado al fondo del mar. La embarcación de Tomás Gimeno apareció a la mañana siguiente, 28 de abril, flotando a la deriva y sin ancla, cerca del Puertito de Güímar.
Desde ese momento y durante los siguientes 44 días de angustiosa búsqueda, Cristina vive por y para el caso. La investigadora generó un fuerte vínculo y sintonía con Beatriz Zimmermann, madre de las niñas.
No fue hasta 41 días después de la desaparición de Anna y Olivia cuando la Guardia Civil y el equipo del buque Ángeles Alvariño dieron con los restos que confirmaban las peores sospechas. El 7 de junio de 2021 localizaron una funda nórdica y una botella de oxígeno. Tres días más tarde, el ancla de la embarcación, una cadena y dos bolsas de pádel con restos mortales.
El momento exacto del hallazgo lo reconstruye Cristina Pin con una precisión que hiela: "Sobre las 5:00 AM vi algo que era muy familiar, una funda nórdica que le había regalado la pareja de Tomás a Tomás". Debajo de esta también había una botella de aire comprimido. Anteriormente, la novia de Tomás había notado que esa funda nórdica había desaparecido de la vivienda y había enseñado una fotografía a la Guardia Civil.
Tras el hallazgo de esta en el mar, la Guardia Civil les pidió retales de la funda para analizarlos. Se determinó que las telas tenían un origen común y la Guardia Civil concluyó que "no había ninguna duda de que ambos objetos eran de Tomás". Gracias al hallazgo de la funda y la botella fue posible prorrogar el trabajo del buque Ángeles Alvariño.
El subteniente José Luis Seoane fue rotundo sobre la decisiva intervención de su compañera: "Posiblemente si ella no hubiera estado allí esa noche, no hubiéramos detectado la funda nórdica y tal vez no hubiera terminado la investigación como ha sido".
El 10 de junio de 2021, cuando se cumplía el día 44 de la búsqueda, se confirmaron las peores sospechas cuando se encontraron en el mar el ancla del buque de Tomás Gimeno, una cadena y dos bolsas de pádel. En una de ellas estaba el cuerpo de la pequeña Olivia.
"Tardamos bastante tiempo en lograr que el robot pudiera izar hasta la superficie ese conjunto de bolsas y ancla", explica el subteniente José Luis Seoane. "Es un proceso bastante largo, de horas, desde que se encuentra hasta que se sube. De angustia, no articulábamos palabra", añaden Cristina Pin y el capitán del buque Ángeles Alvariño, José Manuel Guerrero.
El desenlace fue devastador: "Lamentablemente, una de las bolsas se encuentra abierta porque la cremallera estaba rota, y no encontramos nada. Pero la otra bolsa se encuentra cerrada, y cuando procedemos a abrirla, es Olivia la que se encuentra dentro", relata Cristina Pin. Los cuerpos de Tomás Gimeno y de Anna Zimmermann no fueron localizados.
El 24 de junio de 2021, días después del hallazgo de los restos, el buque Ángeles Alvariño y la Guardia Civil localizaron también unos chupetes de buceo que Tomás Gimeno habría utilizado para sumergirse a considerable profundidad y para no salir nunca más.
El subteniente José Luis Seoane explica la hipótesis final: "Tomás se habría suicidado arrojándose al agua utilizando uno de esos biberones para bajar a la máxima profundidad posible. Así, una vez que se agote, ya no hay opción de salir con vida a la superficie, y ese cuerpo se quedaría a expensas de las corrientes marinas. En ese momento entendimos que el caso se da por cerrado".
"Emocionalmente nos ha afectado a todos sobremanera. Por suerte siempre podemos recuperarnos, pero la cicatriz siempre quedará ahí", expresó Seoane. "Es el caso más complejo al que me he tenido que enfrentar a nivel profesional y personal", concluyó Cristina Pin, que en el momento del suceso tenía una hija de dos años. En marzo de 2022, la autoridad judicial decidió archivar la causa.