‘En el punto de mira’ se ha puesto en contacto con Juanmi, una persona que llegó al límite con el consumo de la comida ultraprocesada, llegando a pesar 301 kilos. El hombre relata el calvario que ha vivido tras convertirse en adicto y cómo ha conseguido superarlo. Tal y como aseguraba la nutricionista, Érika Maestro, la elevada cantidad de azúcares, conservantes y sal pueden tener un efecto muy negativo en la salud y generar un tipo de adicción.
Aunque actualmente pesa 193 kilos, Juanmi llegó a pesar 301 kilos, una situación que casi le cuesta la vida y que le limitó mucho a la hora de tener un día a día normal: “No podía conducir, ni vestirme, ni asearme”. Un momento muy extremo de su vida en el que “la única manera” de evadirse era consumir este tipo de productos: “Era la única felicidad inmediata que tenía”.
Ahora, Juanmi admite que considera “que era adicto” y que llegó a “un momento de locura de tener un mono” con un fuerte impacto en su salud: “Tenía un síndrome de abstinencia de no poder conciliar el sueño y pasar 48 horas sin dormir hasta caer muerto”.
Sin embargo, el hombre admite que no se trataba tanto de la “cantidad” sino “de la mala calidad” de los alimentos que consumía. Pero, ahora, Juanmi, con ayuda de su endocrina, está recuperando, poco a poco, la normalidad de su vida cambiando sus hábitos por completo: “Ahora está basado todo en comida real, saludable, nada de comida procesada”.