Una tienda de campaña, una mesa recuperada de la basura y 20 euros para comprar los primeros productos. Ese es el punto de partida del pequeño puesto de Abduh que ha mostrado ‘En boca de todos’ desde la playa de El Trampolín, en Ceuta. El programa ha hablado con él para conocer cómo funciona esta actividad y ha desatado una discusión entre los colaboradores sobre la reventa de alimentos y las condiciones en las que se realiza.
Abduh ya había aparecido en el espacio por haber puesto a la venta su tienda de campaña. Entonces pedía 25 euros, aunque estaba dispuesto a negociar. En esta nueva conexión, Fabiola Etayo ha aclarado cuánto consiguió finalmente: “La consiguió vender por 20 euros, solo la tienda de campaña, no el terreno”.
Según ha explicado la periodista, el joven utilizó ese dinero para comprar productos en un supermercado cercano y comenzar a revenderlos. Lo que va ingresando le permite adquirir más mercancía para su puesto.
Desde la playa, Fabiola ha mostrado la mesa sobre la que Abduh coloca sus productos y ha trasladado la explicación que él le había dado: “Es su forma de demostrar que él ha venido a España aquí a trabajar”. Según su relato, vender la tienda y pasar a dormir en un lugar peor era un sacrificio con el que intentaba buscarse un futuro mejor.
Como Abduh no habla español, la conversación se ha desarrollado con ayuda de un traductor. Nacho Abad ha querido conocer las cifras de la venta de pan: cuántas barras compra al día y qué diferencia hay entre el precio que paga y el que cobra.
La respuesta ha sido que adquiere entre diez y doce barras, a 40 céntimos cada una, y las vende a 80 céntimos. Además de los alimentos, la reportera ha señalado que dispone de un puesto para cargar baterías.
Durante la conexión, Abduh todavía tenía pendiente ir al supermercado. Fabiola ha contado que el joven preguntaba cuánto tardarían en entrar en directo porque necesitaba comprar pan. Mientras tanto, el puesto contiguo ya tenía barras, yogures, leche, zumos y galletas.
La historia ha provocado reacciones encontradas. Uno de los colaboradores ha considerado que Abduh estaba haciendo negocio en una situación de precariedad compartida con otras personas. Otras intervenciones han cuestionado que se presentara su actividad como una historia de emprendimiento y han criticado las condiciones de esa venta callejera.
“Creo que estamos empezando a romantizar una situación”, ha reprochado una de las voces del plató. También se han planteado preguntas sobre las obligaciones que debería cumplir el puesto.
Otro foco de discusión ha sido la disponibilidad de pan en los supermercados. Frente a las intervenciones que apuntaban a problemas de abastecimiento, Fabiola ha explicado que, en los establecimientos que había visitado, no existía una limitación para comprar barras. Según ha relatado, los empleados les habían contado que elaboraban más pan que antes y algunos vecinos se quejaban de las colas en la panadería.
La reportera también ha aclarado quién compra en estos puestos: según ha indicado, son principalmente otros migrantes de las zonas de El Trampolín y Benítez.