Un sacerdote enamorado de la mujer de su primo. Sobre el papel, "Ella, maldita alma" suena a melodrama clásico, de esos que ya conocemos de memoria. Pero quienes la han creado insisten en que el triángulo amoroso es solo la puerta de entrada a algo más amplio: un retrato de la España de 2026, con la inmigración, la crisis de la vivienda y la guerra de Ucrania como telón de fondo.
La serie, producida por Plano a Plano para Mediaset España y creada por Aurora Guerra, está protagonizada por Maxi Iglesias, Karina Kolokolchykova y Martiño Rivas. Narra la historia de Fermín, un carismático sacerdote cuya vida se ve alterada cuando su primo y la esposa de este se mudan al pueblo costero de La Isleta, una localidad ficticia inspirada en paisajes de Conil, Zahara de los Atunes y Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz.
La historia no nació pensando en la televisión. "Ella, maldita alma" daba título a un relato de una colección de Manuel Rivas que versaban sobre las diferentes formas que puede adquirir el alma. El escritor gallego, ganador del Premio Nacional de las Letras Españolas 2024, publicó originalmente el relato en El País. Fueron los productores ejecutivos César y Álvaro Benítez quienes vieron en ese texto breve el germen de una serie de personajes y se lo encargaron a Aurora Guerra, creadora también de "El secreto de Puente Viejo".
Hay un detalle familiar que añade una capa extra de significado al proyecto: Martiño Rivas, que interpreta al primo de Fermín, es hijo del propio Manuel Rivas. El actor reconoció sentir más responsabilidad de la habitual al dar vida a un personaje salido de la pluma de su padre.
Más allá del amor imposible, el director de la serie, Iñaki Mercero, ha avanzado que, además de las temáticas universales como el amor, la culpa, la lealtad o la traición, la ficción también aborda problemas sociales que tocarán de lleno al público, como la inmigración, el problema de la vivienda o la guerra de Ucrania. No se trata además de simples menciones de relleno, ya que cada uno de esos tres ejes tiene un anclaje muy concreto en la trama y en el reparto.
A esto hay que añadir el “escenario”. Y es que, la elección de la costa de Cádiz no es casual. La provincia concentra en sí misma buena parte de las tensiones que la serie quiere retratar, al ser una de las puertas de entrada migratoria más activas del sur de Europa y, al mismo tiempo, una de las zonas donde la presión turística ha disparado los precios de la vivienda para la población local. Situar a un sacerdote, un matrimonio recién llegado y toda una comunidad pesquera en ese contexto convierte al pueblo de La Isleta en algo más que un decorado bonito para un romance: es un microcosmos donde conviven la fe, la economía local, la llegada de nuevos vecinos y las tensiones políticas que eso genera.
La propia ficción ofrece un retrato de la sociedad actual con temas como la política, la corrupción o la multiculturalidad, todo ello envuelto en el formato de melodrama romántico.
El hilo más personal de todos es el que atraviesa a la propia protagonista. Karina Kolokolchykova, actriz ucraniana, confesó que rodar las escenas que recrean la guerra de su país fue muy duro: ver a la gente maquillada, los cadáveres de los soldados, saber que su gente sigue viviendo eso la impactó y, al mismo tiempo, la situó en un sentimiento de culpa. Su familia permanece en Ucrania, y un primo pequeño suyo ha sido llamado a filas para combatir. Para Kolokolchykova, participar en una ficción que visibiliza ese conflicto tiene un peso que va mucho más allá del guion: es, en sus palabras, una forma de que su familia esté orgullosa de ella.
Con un formato de ocho episodios de 75 minutos, la serie ha sido dirigida por Iñaki Mercero y Javier Quintas, y cuenta con un reparto que completa Nacho Fresneda, María de Nati, Antonio Gil, Susana Córdoba, Paco Marín y Ana Ruiz. Y si su punto de partida es, en efecto, un amor prohibido entre un cura y la mujer de su primo, su ambición declarada es que ese triángulo sirva de excusa para hablar de lo que de verdad preocupa a la España de 2026: quién llega, quién se queda sin casa, y qué guerras siguen ocurriendo mientras la vida, en los pueblos de la costa, parece seguir igual.