Pilar López, de 65 años, fue desahuciada de su vivienda el pasado 2 de junio por un fondo buitre y se encuentra atravesando una situación de extrema precariedad. Tras el desahucio, el Ayuntamiento de Palma de Mallorca le proporcionó alojamiento en un hostal, pero solo durante un mes. Cuando se terminó esa ayuda, Pilar se vio obligada a vivir en su coche durante los meses de julio y agosto, en plena ola de calor y con temperaturas que alcanzaron los 42 grados en Mallorca.
La mujer pasaba los días en el aparcamiento del Real Mallorca y las noches en otras zonas donde podía permanecer con mayor seguridad. Pilar ha explicado su situación en 'El Tiempo Justo': "Cuando salí del desahucio el 2 de junio, me pusieron otro hostal, pero a los 30 días me dijeron que el ayuntamiento no tenía más presupuesto para pagarme el hostal. Y entonces es cuando me veo abocada a meterme en el coche".
La situación de Pilar se ha producido pese a que cuenta con una declaración de vulnerabilidad y lleva 16 años solicitando un alquiler social. Según ha relatado, el banco vendió su vivienda a un fondo buitre, que no quiso negociar un alquiler ni una compra y le exigió que abandonara el inmueble.
Actualmente, el Ayuntamiento de Palma le está pagando una habitación en un hostal, aunque teme quedarse de nuevo sin alojamiento cuando finalice esta ayuda. La mujer ha explicado que cobra 480 euros al mes y que destina 121 euros al alquiler de un trastero donde guarda parte de sus pertenencias: "Yo perdí toda la casa porque en el momento del desahucio no me permitieron sacar mis cosas. Los recuerdos de mis padres y la niñez de mi hijo los tengo en un trastero".
La historia de Pilar se ha viralizado todavía más después de difundirse un vídeo en el que aparece abrazando a Marga Prohens, presidenta del Gobierno de las Islas Baleares. El encuentro se produjo después de que Pilar acudiera al Parlamento balear para contar públicamente su situación y reclamar una vivienda.
La mujer ha asegurado que ninguna administración se ha puesto en contacto con ella de forma suficiente y ha reclamado una solución estable que le permita vivir dignamente. Mientras espera la resolución definitiva de su jubilación, Pilar continúa dependiendo de la ayuda municipal para disponer de un techo. “"Yo llevo 16 años pidiendo un alquiler social y jamás me han llamado", ha afirmado.
Su caso evidencia una vez más la situación de las personas vulnerables que, aun teniendo reconocida esta condición, han terminado sin una vivienda estable.