Los disturbios que cada noche tienen lugar en distintas ciudades de España y la declaración ante el juez del guardia civil que decidió abril la verja de Ceuta al recordar la avalancha del Madrid Arena han ocupado el inicio de 'El Programa de Ana Rosa'.
"El disputado voto del señor caos. La delincuencia antisistema en Barcelona ha dejado paso a los abertzales de extrema izquierda en Bilbao. El presidente ha guardado 40 horas de silencio por los disturbios, y finalmente se ha decidido a condenar el vandalismo en tuiter. Mientras, envía a su ministra portavoz a decir que la cuestión no es la violencia, sino a quién beneficia, a la extrema derecha. Un argumento falaz que le da la vuelta al calcetín, o a mejor dicho, al pasamontañas. Una falacia es un razonamiento defectuoso que tiene apariencia de correcto para manipular", ha arrancado analizando Ana Rosa Quintana.
La presentadora ha continuado: "Otra falacia es que la izquierda pueda presentarse unida al Senado, pero si lo hace la derecha es que vamos a retroceder 50 años, porque hay un neurocientífico que demuestra que la gente confunde el verde con el azul. Hay otro neurocientífico, el más famoso del mundo, Oliver Sacks, que descubrió otro asunto interesante. Escribió en su libro "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" que un grupo de pacientes con afasia se reían a carcajadas mientras presenciaban un mitin del presidente Reagan porque aunque no entendían lo que decía, habían desarrollado gran capacidad para leer los gestos, y sus gestos delataban que todo era mentira. Sánchez nos dijo que no había informes del CNI avisando de la invasión en Ceuta y los había. Si hubieran hecho caso a los informes, un mando de la Guardia Civil y otro de la Policía Nacional no se hubieran visto ante el terrible dilema de abrir o no las puertas de Ceuta para evitar muertes por aplastamiento. El Gobierno dejó en manos de dos policías esta decisión. Dos hombres solos, en la frontera, ante una multitud. Tomando una decisión vital en segundos. La declaración de ambos es la mejor guía para entender qué ha pasado. Antes de la avalancha prepararon el terreno seis barcos de guerra marroquíes".
"Agentes marroquíes ayudaron a pasar la frontera y arrojaron al agua a sus compatriotas desde embarcaciones. Ahora sabemos que aquello fue un gran ensayo de Marruecos, un aviso de marcha azul. Nos dijeron que Marruecos es un socio fiable. Y hoy sabemos que nos mintieron. Sus gestos y sus palabras delatan su extrema incompetencia", ha sentenciado Ana Rosa.