Keita Baldé se ha emocionado hasta las lágrimas durante su entrevista en El Chiringuito al hablar de su padre, fallecido hace un año, y de todo lo que ha supuesto para él convertirse en futbolista profesional. El jugador ha recordado lo importante que es para él su familia y las enseñanzas que recibió en casa. Una conversación que ha terminado llevando al delantero a una reflexión mucho más amplia sobre la vida de los futbolistas, la exposición pública y la necesidad de no olvidar que detrás de cada jugador hay una persona.
Keita ha explicado que siempre ha sentido una conexión especial con su madre y que ahora encuentra parte de ese vínculo en su hija. La pequeña, según contó, se parece físicamente “muchísimo” a su abuela, hasta el punto de que en ocasiones simplemente la mira y sonríe al recordar a su madre.
Fue entonces cuando Josep Pedrerol le preguntó por su padre, fallecido hace aproximadamente un año. El periodista quiso saber si había sido él quien le había introducido en el fútbol. Keita negó que fuese así y ha explicado que su padre era mucho más estricto con los estudios y no fue quien le empujó inicialmente hacia el deporte.
El fútbol apareció casi por casualidad, pero su padre si que terminó convirtiéndose en una figura fundamental en su carrera. Se encargaba de gestionar sus asuntos y le acompañaba siempre que podía, aunque su trabajo en un locutorio le impedía estar presente durante buena parte de los primeros pasos de su hijo.
Pedrerol le preguntó por aquello que el fútbol le había dado, pero también por todo lo que le había quitado. Keita, al hablar de lo que había perdido por el camino, no pudo contener las lágrimas. El presentador decidió parar la conversación y el silencio que se formó en el plató permitía comprender que, detrás de la carrera profesional del futbolista, había una pérdida que todavía estaba muy presente.
La reflexión de Keita fue más allá de su propia historia vital. El futbolista quiso recordar que, pese a los privilegios que puede proporcionar el fútbol profesional, los jugadores siguen teniendo las mismas emociones y vínculos que cualquier otra persona. “Somos afortunados de hacer el trabajo que hacemos, pero somos humanos y personas, nosotros también”, explicó. Después se centró en la manera en la que los futbolistas reciben determinadas críticas desde fuera.
Considera que en ocasiones se olvida que detrás del jugador existe una persona con padres, hermanos, hijos y sentimientos. “Somos chicos normales, personas normales que han soñado como todos los niños. Solo que nos ha tocado. Y ya está, pero no soy más que nadie. Y ni menos que nadie”, señaló Keita.
El futbolista dejó claro cuál considera que fue la principal enseñanza que recibió de él. “Mi padre sabes lo que me ha enseñado Josep? Nunca a ser un buen jugador de fútbol, esto me lo ha enseñado la calle, pero lo que me ha enseñado y lo que me llevo es ser un buen ser humano”, explicó. Para Keita, esa lección ha tenido más valor que cualquier aprendizaje relacionado con el deporte. “Eso me ha abierto más puertas que el fútbol. Confía en lo que te digo”, añadió.
El jugador también quiso poner en perspectiva la fama y los reconocimientos. Recordó que todos los futbolistas terminan pasando y que siempre aparece una nueva generación. “Un día acabaré yo, un día acabará Vini, y un día acabará Raphinha y vendrá otro”, afirmó. También recordó a sus ídolos de la infancia, como Ronaldinho y Samuel Eto’o, que con el paso de los años han terminado convirtiéndose en amigos y ocupando otras posiciones dentro del mundo del fútbol.
Su deseo, por encima de cualquier título o reconocimiento individual, es que se le recuerde por la persona que fue. “Quiero que tú me recuerdes por un buen ser humano”, le dijo a Pedrerol. Fue entonces cuando el periodista quiso saber qué había provocado exactamente su emoción y Keita resumió todo en una frase. “Mi héroe no está más”, concluyó.