La televisión también puede convertirse en un punto de apoyo en momentos especialmente complicados. Josep Pedrerol ha compartido en El Chiringuito una historia personal que le ocurrió recientemente en sus vacaciones y que refleja el vínculo que algunos espectadores mantienen con el programa.
Una mujer se acercó al periodista en un restaurante para agradecerle el papel que había tenido El Chiringuito para un ser querido y le explicó que su marido había fallecido hacía ocho meses después de una enfermedad, pero que durante ese tiempo él encontraba en el programa un momento para desconectar y sonreír. Un testimonio que, según relató el presentador, le dio “mucha pena” y le hizo valorar todavía más el papel que puede desempeñar El Chiringuito para quienes lo siguen cada noche.
Esta historia fue compartida durante la emisión del programa y sirvió para poner el foco en una realidad que va más allá del fútbol y del entretenimiento. Para esta pareja, El Chiringuito se había convertido, durante los meses más complicados de su vida, en una forma de evadirse y encontrar un rato de desconexión.
Pedrerol quiso poner en valor ese vínculo con la audiencia y recordó que el programa también busca acompañar a quienes están atravesando momentos personales complicados. “Ayudamos a sonreír a todos aquellos que lo están pasando mal”, señaló durante su intervención.
Este bonito momento durante el programa terminó con un gesto de todos los colaboradores hacia todas esas personas que están afrontando situaciones difíciles en su día a día e iniciaron un aplauso como reconocimiento a quienes están pasando por una etapa complicada. El testimonio de esta seguidora permitió a Pedrerol compartir con la audiencia una experiencia que le había hecho recordar el valor de estar al otro lado de la pantalla cuando más se necesita y que demuestra la dimensión humana que también tiene El Chiringuito.